La villa romana del Ruedo y el Coliseo de Almedinilla han sido testigos de los rituales que seguían a los casamientos y banquetes romanos.
Manuel Carrillo Castillo
Ayer tarde tenía lugar en Almedinilla una boda privada en la villa romana del Ruedo en la que los asistentes e invitados recrearon el ceremonial que los ciudadanos del Imperio seguían en los casamientos.

Los 70 invitados a la boda también pudieron unirse al resto de comensales que había reservado plaza para el banquete romano que todos los años se celebran en el Coliseo almedinillense con motivo de las Jornadas FESTUM y que este año celebra su decimosexta edición centrada en la Monarquía romana.

Los 300 asistentes al banquete romano vivieron el ritual de una cena romana, degustaron platos del recetario de Marco Gavio Apicio del siglo I d. C. y disfrutaron del espectáculo de la representación del mito del Hermafrodita. Un espectáculo en el que participan un centenar de jóvenes del municipio almedinillense que, año tras año, hacen posible que el espectáculo no deje indiferente a los 600 participantes de los dos banquetes programados.

