Quienes de verdad quieran atajar el problema que todos los años se nos viene encima (y que irá a más) tienen que tener visión a corto, medio y largo plazo y planificar buscando el beneficio social y no el económico (privado)…algo que no abunda en la clase política.
Tienen que considerar, por igual, las 4 patas del tablero (que se cae si falta una):
-Un nuevo modelo de gestión del territorio ambicioso, que mueva todos los recursos, con implantación de población en el mundo rural abandonado (facilitando casas y trabajos), con el impulso de las labores forestales y ganaderas acordes, proyecto de vida, incluso estudiando la introducción de bóvidos salvajes en algunas zonas.
-Procurar para ello la gestión comunal de todo ello (recogiendo la tradición milenaria que aún persiste en la gestión vecinal de los montes comunales…como en Soria) , además de la estatal y con la reducción de la intervención privada (de empresas privadas que, antes que el bien social, buscarán, como es natural, el beneficio empresarial).
-Ser conscientes del Cambio Climático y frenar con ello los incendios de nueva generación, más potentes, con personal suficiente y en buenas condiciones laborables, todo el año en labores preventivas, sobre todo, y de extinción. Y con todas las nuevas tecnologías a su servicio.
-Cambiar, para todo ello, legislaciones europeas, estatales, autonómicas y municipales: más cuotas de ganadería y pastos, líneas específicas y serias de recuperación del mundo rural (no sólo turismo) y mantenimiento de forestas. Y retirar las competencias a aquellas administraciones que no cumplan con su responsabilidad.
Todo lo demás son cantos de sirena, y todo lo demás (con negacionistas en los gobiernos y privatizadores de servicios) hará que las cosas vayan a peor. También con los que sólo hablan de cambio climático olvidando las otras tres patas del banco.
Algo que no sólo reduciría mucho los incendios, sino que daría mucho trabajo, vida al mundo rural…y nuevos valores nacidos de la gestión colectiva y pública. Pero que necesitaría todo un movimiento ciudadano y estatal, todo un afán colectivo, toda una planificación poco acorde con el espíritu del liberalismo de la UE.
Ignacio Muñiz

