Manuel Carrillo Castillo
Las pestes y las epidemias han estado presentes durante toda la historia de la humanidad y muchas de las miles de pandemias que han ocurrido derrumbaron imperios y barrieron sistemas económicos, pero también trajeron grandes avances científicos y tecnológicos e instalaron hábitos y prácticas cuyos orígenes hemos olvidado, como utilizar la cal como desinfectante de las casas.
En todas ellas ha existido el enfrentamiento entre la ciencia y las pseudociencias, los negacionismos e incluso las religiones. Los efectos de las mismas se han reflejado en datos de contagios y fallecimientos, erradicándose con los descubrimientos de las vacunas.
La Gripe española mató a más de 40 millones de personas en todo el mundo, siendo la más devastadora de la historia. No entendía de fronteras ni de clases sociales.

Hay investigadores que opinan que surgió en Francia (1916) o en China (1917) y muchos estudios sitúan los primeros casos en la basa militar de Fort Riley de Kansas (EEUU) en 1918. Tras los primeros casos en Europa pasó a España, con 8 millones de personas infectadas y 300.000 muertes. El virus desapareció en el verano de 1920.
Hace poco más de un siglo que el virus empezó a propagarse debido a los movimientos de tropas y malas condiciones de los soldados durante la I Guerra Mundial y se le dio el nombre “gripe española”, por la posición de neutralidad de nuestro país durante la contienda y el alto nivel de información sobre la misma.
Las pandemias más devastadoras de la historia han sido La peste de la Guerra del Peloponeso, La plaga Antonina, La peste bubónica, Peste negra y la gripe española. Puede que en este listado tengamos que incluir al Covid-19, pues el avance de cifras de contagios y muertes a nivel mundial es muy preocupante.
Por lo que respecta a Almedinilla la gripe española tuvo una gran incidencia, como en el resto de España, siendo la segunda ola la que más contagios y muertes entre los 4.324 habitantes del municipio.
Distintas fases u olas de la epidemia
La epidemia tuvo una duración de dos años con tres fases u olas, siendo la de mayor incidencia de contagios y muertes la segunda oleada del otoño de 1918 como veremos en el desarrollo de cada una de olas.
La primera ola tuvo lugar en España en la primavera de 1918 alrededor de la tercera semana del mes de mayo, después de la celebración de las fiestas de San Isidro en Madrid, convirtiéndose la capital en el principal foco de contagio, llegando a afectar al rey Alfonso XIII y tuvo una actividad de dos meses.
En esta primera ola apenas tuvo incidencia en nuestro municipio, produciéndose sólo una muerte el 21 de julio (Juan López Nieto, domiciliado en la Calle Calvario) y dos muertes en el mes de agosto: Miguel Cuenca Serrano (Sileras) y Juana Serrano Onieva (C/ Calvario). Puede que ocurriera como lo sucedido con el coronavirus en los pasados meses de enero y febrero que muchas muertes fueron diagnosticadas como gripe, neumonía, bronquitis aguda…
La segunda ola vino a comienzos del otoño debido a la mutación del virus y a las fiestas de verano de muchos pueblos y, en nuestro municipio, la celebración de la Feria Real durante los días 12, 13 y 14 de septiembre influyó en la expansión de la misma.
La escasa incidencia en nuestro municipio y los esporádicos casos detectados en la primera ola animaron al alcalde, José Ariza García y a la nueva Junta de Gobierno de la reorganizada Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno (agosto de 1914), formada por el Consiliario Manuel Osuna Torres (cura párroco) y el Hermano Mayor José Díaz, a celebrar la Feria Real los días 12, 13 y 14 de septiembre y la procesión de Jesús Nazareno. Según nos comentó Francisca Ordóñez “Maquica” en la Fuentezuela, la procesión del Nazareno el día 14 “reunió a mucha gente de las aldeas y poblaciones del entorno”, ya que se le dio el carácter de procesión rogativa para eliminar la epidemia.
Pero las rogativas a la imagen de mayor arraigo devocional de la población almedinillense no dieron su fruto y fue caldo de cultivo de esta segunda ola reactivada al comienzo del otoño, con las escuelas de primera enseñanza abiertas, siendo mucho más mortífera que la primera en nuestro pueblo.
En esta segunda fase, la gripe se cebó en el diseminado Barranco del Lobo con cuatro muertes en los días 9 y 10 de octubre. De aquí se extendió por Las Navas-Fuente Grande, Almedinilla, La Carrasca, Llanos de Rueda, Vizcántar y Sileras.
El Defensor de Córdoba el día 21 de noviembre de 1918 se hacía eco del número de muertes en los siguientes términos: “En pocos días han fallecido en este pueblo 42 personas, de las cuales 34 lo han sido a causa de la epidemia. De una sola familia han muerto cinco en siete días.
El párroco señor Osuna ha hecho cuanto ha estado de su parte asistiendo a los enfermos y ha celebrado un triduo de rogativas.
La labor del médico excede a toda ponderación. Se ha multiplicado estos días y ha trabajado de modo indecible”.

El día 9 de octubre se iniciaba el calvario de muertes en nuestro municipio con el fallecimiento de Francisca Cano Fuentes (57 años), Mateo Serrano Nieto (60 años) y José Porras Cano (22 años), todos de la aldea de Barranco del Lobo. Esta entidad rural volvía a perder un nuevo vecino un día más tarde, Juan Porras Pulido (68 años).
El día 12 se producía la primera muerte en la aldea de Las Navas-Fuente Grande en la persona de Leonarda González Pérez (43 años), a la que los fallecimientos de Antonio Jiménez González (18 años) y Romualda Jiménez González (12 años) el día 16 de octubre.
El 17 de octubre aumentaba el número de decesos en Barranco del Lobo con Juan Herrera Cervera (40 años). Un día más tarde Almedinilla se sumaba a esta lista negra con la muerte de Cristóbal Cano Fuentes (50 años) domiciliado en la Calle Calvario.
Durante los días 19, 20 y 22 el luto vuelve a Barranco del lobo con los fallecimientos de Pedro José Cuenca Carrillo (46 años), Carmen Cuenca Flores (24 años), José Faustino Rodríguez Hidalgo (44 años) y Lucía Herrera Cervera (47 años).
Las muertes se alternan en las aldeas de Las Navas-Fuente Grande y Barranco del Lobo los días 23 y 24 de octubre en los vecinos Ana Porras Malagón (16 años), José Malagón Montes (45 años) y Juana Santos Pareja Castillo (26 años) y María Rosario Serrano López (36 años).
El día 25 el virus vuelve a sesgar las vidas de Paz Cano Díaz (15 años) con domicilio en Calle Calvario y de Pedro Haro Sánchez (22 años) de Barranco del Lobo, mientras que el 26 de octubre vuelve a Las Navas-Fuente Grande a llevarse la vida de Francisca Gómez Cano (43 años) y la de Francisco Arjona Muñoz (32 años) de la Carrasca.
El día 27 de octubre se producen las muertes de José Arenas Aceituno (20 años) de Llanos de Rueda y de los vecinos del Barranco del Lobo Antonio Muñoz Pareja (36 años) y Dolores Montalbán Pareja (25 años).
El día 28 vuelve la Calle Calvario a contabilizar un una nueva muerte en la persona de Isabel Arenas Ramírez (25 años) y un día más tarde vuelve a cebarse en esta calle con Carmen Serrano Villar (30 años), Isabel Ángeles Ramírez Hidalgo (26 años) de la Calle Espinarejo y José Porras Fuentes (23 años) de Barranco del Lobo.
El mes de octubre se cierra con las muertes de José Díaz Sánchez (31 años) de Las Navas-Fuente Grande y de María Serrano López (26 años) del diseminado de Vizcántar.
El mes de noviembre se inicia con el maldito reguero de muertes en el diseminado de Los Llanos de Rueda con la vecina Rosa Bermúdez Puerto (28 años) y el día de los Santos Difuntos fallecen el marido de “Maquica”, José Castillo Aguilera (36 años) con domicilio en la Calle Iglesia y de Julián Aguilera Sánchez (28 años) del Barranco del Lobo.
Tras un día de tregua, vuelve la guadaña de la muerte en el vecino de Las Navas-Fuente Grande Justo González Muñoz (33 años) el día 4 de noviembre y el día 5 en la zona rural de Vizcántar en el joven Francisco León Ramírez (24 años).
Los días 6 y 7 las aldeas de Barranco del Lobo y Las Navas-Fuente Grande expiran las vidas de José Muñoz Jiménez (20 años) y de Pedro Cano Montes (30 años).
Hay una leve tregua, pero el día 11 la vecina de Vizcántar Juliana León Ramírez (38 años) es víctima del virus de la gripe. De nuevo hay unos 5 días en que el dolor de aleja para volver a cebarse con las vidas de Pilar González Cano (40 años) de las Navas de Fuente Grande y de Fernando Molina Montoro (27 años) en el Barranco del Lobo.
El día 20 vuelven a producirse las muertes de Pablo Díaz Sánchez (40 años) del Barranco del Lobo y de Vicente Expósito López (21 años) de la aldea de Sileras. En esta misma localidad se produce un día después la defunción de Josefa Serrano Bermúdez (25 años).
Los días 24 y 29 de noviembre es en la localidad de Almedinilla donde el virus se lleva las vidas de Alfredo Serrano López (40 años) de la Calle Carretera y de Domingo Ramírez Pérez (46 años) de la Calle Priego.
Durante el mes de diciembre solo se produjeron las muertes de María Palomino Malagón (25 años) el día 5 en Los Llanos de Rueda, de Gregorio Pulido Jiménez (22 años) en Las Navas- Fuente Grande y de María Muñoz Delgado (32 años) en las Carrasca el día 20 de diciembre, finalizando esta segunda ola.
La tercera y última ola se produjo en la primavera de 1919 con una letalidad mucho menor que la anterior fase, quizás fuese a que la población había desarrollado la inmunidad suficiente y la influencia del virus fuese menor.
En Almedinilla se extendió hasta 1920 debido a que en el mes de marzo la muerte volvía aparecer en las aldea de Las Navas-Fuente Grande en los moradores José Cano López (66 años) el día 1, José Sánchez Hidalgo (9 años) el día 2, Carmen Yévenes Aguilera (44 años) el día 3 y Juan Ávila Nieto (70 años) el día 11. Francisco González Vega (75 años) con domicilio en Huertas de la Isla también fallecía el día 3, junto a Ana Cano Entrena (35 años) de Los Llanos de Rueda el día 9 y Rafael Jiménez Jiménez (30 años) del Barranco del Lobo el día 22 de Marzo, finalizando una de las epidemias más crueles de la humanidad.
Datos de defunciones en los distintos núcleos del municipio almedinillense
El diseminado de Barranco del Lobo fue el más afectado con 20 muertes (6 mujeres y 14 hombres), seguido de Las Navas-Fuente Grande con 15 fallecimientos (6 mujeres y 9 hombres y Almedinilla con 12 fallecimientos (4 mujeres y 8 hombres), domiciliados en las calles Calvario (6), Espinarejo (2), Iglesia (1), Carretera (1), Priego (1) y Huertas-Isla (1). Le siguieron 4 muertes Llanos de Rueda (con 3 mujeres y 1 hombre), mientras que con 3 muertes están Sileras (1 mujer y 2 hombres) y Vizcántar (2 mujeres y 1 hombre). Finalmente está La Carrasca con dos fallecidos (1 mujer y 1 hombre).
El total de fallecidos en las tres olas fueron 58 personas (30 hombres y 19 mujeres).

