Almedinilla dio inicio a su Semana Santa 2026 con un pregón profundamente emotivo pronunciado por Gloria Malagón Sánchez, miembro de la Cofradía del Cristo del Amor, en un acto que reunió a vecinos y cofrades en una noche marcada por la emoción, la música y los recuerdos.
La pregonera fue presentada por su amigo Antonio Cubero, quien destacó su vinculación con la hermandad y su trayectoria personal antes de que subiera al atril para pronunciar un discurso que, más que una alocución tradicional, se convirtió en una conversación íntima con Dios ante todo su pueblo.
Desde el inicio, Gloria Malagón dejó claro el tono de su intervención. “Hoy no me subo aquí porque crea tener una fe más grande que nadie, ni porque sepa explicar el misterio de estos días mejor que otros”, afirmó. Confesó que su primera reacción cuando le propusieron ser pregonera fue negarse, ya que siempre ha vivido su fe “más desde el silencio que desde el micrófono, más desde el sagrario que desde el escenario”.
El pregón recorrió simbólicamente los días de la Semana Santa, entrelazándolos con episodios de su propia vida. La pregonera evocó su infancia en los Domingos de Ramos del pueblo, los recuerdos junto a su abuelo Pedro —quien le enseñó sus primeras oraciones— y al nombrarlo la emoción le pudo, pero fue arropada por todo el público con un aplauso, impulso que le ayudó a seguir. En su intervención destacó especialmente su crecimiento dentro de la Cofradía del Cristo del Amor, a la que pertenece desde niña el papel de las mujeres dentro de la hermandad y el latido constante del bombo que acompaña a la cofradía en la calle.
Uno de los momentos más intensos llegó cuando relató una dura experiencia personal que la mantuvo durante meses inmovilizada en una cama, una etapa que definió como su propio “Getsemaní”. A través de ese testimonio habló del dolor, la fragilidad y la fe que, según explicó, encontró refugio en la oración, en su familia y en la presencia silenciosa de Dios.
El relato avanzó hasta la esperanza del Domingo de Resurrección, donde recordó la recuperación de su vida, la pérdida de su abuelo y los nuevos caminos que se abrieron ante ella, como su vocación profesional y su relación con su prometido. Para la pregonera, la Resurrección se resume en “volver a levantarse sin ser la misma y descubrir que cada día es un regalo”.
La música también tuvo un papel destacado en la velada. Durante el acto intervinieron la Banda Municipal de Almedinilla y la Banda de Bombos del Cristo del Amor, formación de la que la propia pregonera forma parte desde que era pequeña y que representa uno de los sonidos más característicos de la hermandad.
El pregón concluyó con un mensaje dirigido a todo el pueblo, invitando a vivir la Semana Santa no solo como tradición, sino como un encuentro personal con la fe y con los demás. “Hay cruces que pesan, pero ninguna tiene la última palabra”, expresó en sus últimas palabras.
Como recuerdo del momento, la Cofradía del Cristo del Amor entregó a la pregonera varios obsequios al finalizar el acto: una imagen de la Virgen de la Alegría y unas medallas grabadas con la imagen del Cristo del Amor y una frase especialmente emotiva en memoria de la noche vivida.
Con este pregón cargado de vivencias, espiritualidad y gratitud, Almedinilla abrió oficialmente el camino hacia una nueva Semana Santa que ya empieza a latir en las calles del municipio.





