Álvaro del Pino ha sido reconocido a lo largo de su formación musical con diversos méritos académicos en la especialidad de trombón.
Obtuvo el Premio de Fin de Grado Elemental en Trombón.
Durante el Grado Profesional recibió Matrículas de Honor en Repertorio con Pianista, así como en 5.º y 6.º de Grado Profesional, y una Matrícula de Honor en Trombón en 5.º de Grado Profesional. Asimismo, fue distinguido con el Premio de Fin de Grado Profesional en Trombón.
En el Grado Superior obtuvo una Matrícula de Honor en Repertorio con Pianista.
Dirigir la Banda Municipal es mucho más que coordinar músicos. ¿Qué significa para ti liderar este proyecto en Almedinilla?
Considero que ha sido un regalo que me ha ofrecido la vida. Un nuevo ciclo. El caballete, el pincel, las pinturas y el lienzo donde derramar mi corta experiencia.
¿Cómo describirías la emoción que sientes al escuchar sonar a la banda en directo frente al público del pueblo?
Puede sonar a tópico pero no hay palabras. Voy a intentar explicarlo de alguna manera: en el momento del directo solo estoy concentrado en la música. Entro en un estado de máxima concentración y comunicación con los músicos, una especie de trance colectivo en el que todos somos uno. Los sentimientos mundanos vienen luego, al acabar. Cuando estoy conduciendo de vuelta a casa y al llegar a casa, ahí siento alegría, satisfacción, autoestima por las nubes con las endorfinas a tope. Luego escucho las grabaciones, a veces durante horas, después del concierto, para analizar cada detalle. La verdad es que es una pasada.
Cada concierto es único. ¿Qué buscas transmitir a los oyentes a través de cada actuación?
Realmente soy un intermediario entre el compositor, los músicos y el público. Busco transmitir lo que la partitura exige cuando está bien escrita. Busco romanticismo, y no en el sentido amoroso sino en la garra, la pasión. Cada frase, cada acorde, cada ritmo tiene mucha importancia y ansias de expresarse. Hay mucho detrás de esos pentagramas y es mi deber hacerlo saber en mayúsculas.
¿Recuerdas algún momento reciente con la banda que te haya emocionado especialmente y que te haga sentir orgulloso del trabajo colectivo?
Recientemente estas Navidades. Con la actuación en el centro comercial Arcángel de Córdoba y el pasacalles navideño del día 25 en el pueblo. Esas actuaciones, que no eran muy complicadas musicalmente, requerían dotes de coordinación de grupo e improvisación que salvaron como profesionales los miembros de nuestra banda. Además recuperamos una bella tradición con el pasacalles navideño que llevaba años sin verse en Almedinilla.
¿Qué papel crees que juega la banda en la vida cultural y social de Almedinilla?
La música es algo tan humano como la consciencia o el amor. Es algo que está tan dentro de nosotros que es una forma de comunicación. Es un error creer que juega algún tipo de papel. La música es el papel y es el juego. La música nos acompaña a diario en cada momento de nuestra vida y su poder es inconmensurable.
La música une generaciones. ¿Cómo percibes que los diferentes músicos de la banda conectan entre sí y con el público?
El momento del directo, como he dicho antes, es una conexión especial. La acumulación de esas experiencias crea un vínculo entre las personas bastante difícil de olvidar. Es un hecho.
¿Qué desafíos supone mantener viva la banda y motivar a sus integrantes año tras año?
Soy una persona, por suerte para la Banda y por desgracia para mi descanso, muy perfeccionista. Tengo una conexión sentimental y física muy fuerte con mi trabajo. No es un desafío, es mi vida. La motivación de los integrantes nace de ellos y sus experiencias. Yo solo soy un intermediario entre la música y las personas.
Desde tu mirada, ¿qué aprendizajes te deja dirigir la banda sobre el trabajo en equipo y la pasión por la música?
Gracias a este trabajo estoy aprendiendo mucho sobre las personas. Practicando cada día la empatía, la paciencia, mejorando mi capacidad de improvisación y resolución de problemas. Equivocándome también otros muchos días, aprendiendo así de mis errores. Es muy nutritivo para el espíritu.
¿Qué le dirías a alguien que nunca ha asistido a un concierto de la Banda Municipal para que descubra su magia?
Le diría que viniese a escuchar lo que la música tiene que decirle.
Mirando hacia el futuro, ¿qué sueños o proyectos te gustaría que la banda alcanzara en los próximos años?
Por una parte más técnica, me gustaría poder formar una banda solvente en diferentes estilos y situaciones. Por otra parte más romántica, me gustaría formar una banda que sea una buena herramienta de comunicación entre la música y el pueblo.




