Crónica de la charla de Juan Miguel Lizana en la Biblioteca de Almedinilla
El pasado 10 de mayo, la Biblioteca de Almedinilla se convirtió en un punto de encuentro para el conocimiento y el bienestar. Con un aforo completo y una audiencia compuesta mayoritariamente por mujeres, el nutricionista Juan Miguel Lizana ofreció una charla que fue mucho más que una lección de alimentación: fue una invitación a escuchar el cuerpo femenino a lo largo de sus distintas etapas y a cuidarlo desde el plato.
Bajo un enfoque claro y cercano, Lizana desgranó con rigor cómo las necesidades nutricionales varían a lo largo de la vida de la mujer, haciendo especial hincapié en tres momentos clave: la menstruación, la perimenopausia y la menopausia. Con ejemplos concretos y un lenguaje accesible, el especialista abordó la forma en que las fluctuaciones hormonales no solo afectan al estado de ánimo y la energía, sino también al metabolismo, la densidad ósea y la salud cardiovascular.
Durante la sesión, que mantuvo a las asistentes atentas de principio a fin, Lizana desmontó algunos mitos frecuentes —como la supuesta necesidad de eliminar ciertos grupos de alimentos durante la menopausia— y puso el foco en la importancia de micronutrientes como el hierro, el calcio, la vitamina D y los ácidos grasos Omega-3. Asimismo, se detuvo en la relevancia de mantener una microbiota saludable, recordando la relación cada vez más evidente entre el intestino y el equilibrio hormonal.
Más allá de la teoría, el nutricionista compartió estrategias prácticas: desde cómo adaptar la alimentación durante los días previos a la menstruación para mitigar síntomas como la hinchazón o la fatiga, hasta cómo incorporar fitoestrógenos de forma natural durante la menopausia, con alimentos como la soja, las semillas de lino o las legumbres.
El ambiente fue participativo y cálido. No faltaron las preguntas, muchas de ellas relacionadas con vivencias personales, lo que generó un diálogo enriquecedor que prolongó el encuentro más allá de lo previsto.
Con la promesa de futuras sesiones y el agradecimiento unánime de las asistentes, la charla concluyó dejando un mensaje claro: una alimentación consciente y adaptada no solo previene enfermedades, sino que es una herramienta poderosa para vivir con mayor bienestar cada una de las etapas que atraviesa la mujer.

