Manuel Fernández
En el patio de la casa donde nació Ángel de Saavedra, duque de Rivas -dramaturgo, poeta, historiador, pintor y estadista- el 10 de marzo de 1791, y que ahora ocupa la empresa municipal Vimcorsa -junto al convento de Santa Ana, donde dicen misa en latín todos los domingos-, nos recibe un hombre-araña o volador que te cambia el devaluado concepto del día y te adentra en la imaginación de «El sueño de Ibn Firnás», por ejemplo: una obra de José Manuel Belmonte, que está ocupando las alturas de esta exposición y cuyo nombre también es el de un cráter en la Luna, un aeropuerto en Irak y un puente en Córdoba, que así se llama.
Entro en la sala de exposiciones, donde ya no hay catálogos de ningún tipo, y me saluda con su arte de nacimiento montillano María José Ruiz: tres hombres trabajando con adoquines que en la pintura han adoptado el nombre de «Sísifo»; aunque «Alejandro y Pol», el amor de Palomo Spain, llena toda la pared de pintura de actualidad. Estamos viendo Islas al mediodía, obras de diez artistas cordobeses nacidos entre 1960 y 1978, que han llenado estas salas de Vimcorsa de creatividad e imaginación de colores contemporáneos. Es tiempo de perderse, de principio a fin, por la casa donde la historia quiso que naciese un artista, aunque escritor, y pensar en los actuales pintores y escultores de Córdoba. Que andan entre sus cuadros y posibilitan que contemplemos autor y obra.
Ya en la calle, desde donde se palpa esa sensibilidad artística que irradia tanto una iglesia como una sala de exposiciones, María José Ruiz saluda con efusividad a otro artista, el pintor y escultor Salvador Morera, con quien queda para contemplar sus obras.
Estar en la puerta de la casa del Duque de Rivas casi soñando «El sueño de Ibn Firnás» convertido en hombre volador y oyendo hablar a creadores como María José Ruiz y Salvador Morera es un privilegio que se puede encontrar en esta Córdoba distinta. Sigo para la plaza de Judá-Levi –médico, filósofo y poeta–, a recrearme en la «Retrospectiva, 1980-2019» del artista de Peñarroya-Pueblonuevo, Salvador Morera, que expone la fuerza de su inspiración, que lucha entre la utopía y la realidad, en el Centro Rafael Botí, en la Judería, donde también habita el arte.
