Pasada la tempestad siempre viene la calma, y según se acerca, es un buen momento para valorar y agradecer a todas aquellas personas que año tras año se sumergen en esa tempestad.
Hace aproximadamente veinte años tuve la «genial idea» de realizar en agosto un banquete romano, «un banquete a lo grande» que se saliera de las comunes comidas romanas que ya se realizaban durante todo el año.
Consideramos que fuese en agosto porque era el mes más tranquilo, turísticamente hablando. Para que de esa manera el turismo no decayera, (bendita idea y bendita fecha). La cuestión es que la cosa salió bastante bien y se consideró que tenía que crecer un poco más y completarlo con más actividades (fantástica idea también) y de ahí todo nos llevó a lo que hoy día conocemos como «Festum, jornadas íberorromanas». Hasta aquí todo es más o menos correcto y entendible.
La cosa está cuando nos adentramos en el desarrollo, cuando queremos darle vida a todas esas actividades de forma más o menos profesional. Lógicamente si tuviéramos que llamar a una empresa que desarrollara este proyecto, os puedo asegurar que sería inviable para nuestro municipio. Y se pensó en la figura del voluntariado, vecinos de nuestro pueblo que participaran para poder desarrollar todas o muchas de estas actividades. Y aquí es cuando nos adentramos en la complejidad y también en lo bonito del asunto.
En estos casi veinte años, han pasado por este proyecto muchos jóvenes, niños y adultos del pueblo y de aldeas. Vecinos que probaron un solo año o que se sumaron y aún hoy día permanecen en él. Personas que cada una tiene su vida pero durante más de un mes, lo dejan todo a un lado para montarse en este barco, para implicarse y dinamizar el patrimonio cultural de su pueblo, para que el nombre de Almedinilla llegue a muchos lugares de la geografía, para aprender los unos de los otros y también para vivir buenos momentos, ( o por lo menos así me gustaría creerlo).
Lo cierto es que la recompensa de todo este esfuerzo en la mayoría de las ocasiones es el reconocimiento del público. Ese aplauso que cuando llega el final se recibe de los espectadores, esas palabras de agradecimiento por parte de los organizadores o comentarios que amigos y vecinos puedan hacer.
Es por ello por lo que me gustaría realizar este escrito. Para agradecerles de todo corazón, a todas y cada una de las personas que han pasado por aquí, su compromiso, entrega e ilusión, sin la cual os puedo asegurar que este, en su momento «sueño», no se podría haber llegado a materializar.
Pero la cosa no queda aquí. Junto a este grupo de voluntarios hay otro, un grupo que se encarga de organizar, montar, desmontar, crear… un grupo con una implicación y compromiso que me hace verdaderamente estar en deuda con todos ellos. El Grupo de Teatro Corporal Somnus. Un conjunto de jóvenes de nuestro pueblo los cuales os puedo asegurar que se desviven, que a pesar del cansancio están al pie de cañón, buscando propuestas nuevas, lenguajes actuales, aportando lo que pueden para que todo salga lo mejor posible. Un grupo que, como todo en la vida, tiene sus generaciones, sus más y sus menos, pero al cual estoy profundamente agradecido a la vez de orgulloso.
Es difícil y, sobre todo hoy en día, que gente joven deje a un lado el ocio habitual del verano, por un proyecto cultural que trae consigo momentos buenos, pero también momentos de frustración, tensión e impotencia. De todos los integrantes de este grupo desde sus inicios me llevo infinidad de momentos vividos, de experiencias compartidas, de viajes realizados que van mucho mas allá de los lazos de la amistad.
Siento por todos y cada uno de los componentes un infinito cariño que me han traído a lo que hoy día soy. Que menos que dedicarles a todxs estas palabras de agradecimiento. Y decirles un GRACIAS en mayúsculas por ser como son.
Considero oportuno terminar este escrito dejando constancia de la siguiente reflexión: Si hoy nuestro pueblo encabeza algunos titulares en las paginas culturales, no es por la crispación de algunos sectores que se quieren hacer ver, sino que es, en gran parte, por el trabajo realizado por todas esas personas voluntarias, a las que todxs deberíamos de estar agradecidos por llevar a nuestro pueblo a ser uno de los referentes culturales de la provincia cordobesa.
José Manuel Córdoba Lozano

