Este sábado 12 de abril, el Coliseo de Almedinilla se transformó en un hervidero de alegría, reencuentros y sabor andaluz con motivo de la esperada Fiesta de la Bajada de la Cruz, una cita marcada en rojo en el calendario festivo local. Unas 500 personas se dieron cita desde las 13:30 horas para disfrutar de una jornada que lo tuvo todo: tradición, música, comida popular y buen ambiente hasta bien pasada la medianoche.
La fiesta arrancó con energía y con el estómago en mente: las Hermanas de la Cruz deleitaron a todos los presentes con una deliciosa tortilla de patatas acompañada de salmorejo, una combinación tan sencilla como irresistible que fue el preludio perfecto para un día de convivencia. Y, para el toque dulce, se disfrutó de una palmera gigante de la panadería local Ay pan y dulces.

Uno de los momentos más esperados fue, sin duda, la rifa popular, que este año repartió dos premios de lo más sabrosos: un tonel de vino y una generosa mariscada cortesía de Pescadería Plaza, que fueron a parar a manos del afortunado Andrés Malagón, muy aplaudido por los asistentes.

El ritmo de la fiesta subió aún más con la actuación del grupo Tdetimba, que puso a bailar a jóvenes y mayores con su mezcla de percusión, alegría y sabor afroandaluz. Las palmas, los bailes y las sonrisas llenaron cada rincón del recinto.
Otro de los momentos emotivos fue la entrega del trofeo al equipo de fútbol Benjamín de Almedinilla, en reconocimiento a su esfuerzo y espíritu deportivo. El público, volcado con los más pequeños, celebró el gesto con vítores y aplausos.
La barra, gestionada con eficacia y buen rollo por El Vergel, ayudó a mantener el ánimo alto durante las 12 horas que duró la celebración. Desde refrescos hasta combinados, nadie pasó sed en este largo día de fiesta.
Y si hay que hablar de protagonistas, ellas merecen una mención especial: las Hermanas de la Fiesta —Alicia Villar Ariza, Ana Chica Gutiérrez, Ana Ruiz Merino y Verónica Chica Gutiérrez— fueron el alma y motor de esta edición. Su entrega, organización y entusiasmo hicieron posible una jornada impecable que se alargó hasta las 1:30 de la madrugada, poniendo el broche final a doce horas ininterrumpidas de diversión.
La Bajada de la Cruz de 2025 ya está en marcha en la memoria de los almedinillenses, y la de este año quedará como una de las más vibrantes de los últimos tiempos.


