El pasado viernes 11 de abril a las 19:00 horas, la Biblioteca de Almedinilla se convirtió en el escenario de un emotivo acto de memoria y reconocimiento. Ante una sala a la que acudieron vecinos, autoridades locales y personas vinculadas al ámbito educativo, se presentó el libro «Historia y legado de un maestro represaliado», una obra del historiador Jesús Cuadros Callava, que rescata la vida y el compromiso del maestro José Ramos Rodríguez (1894–1989), natural de Burgos, ejerció en Fuente Tójar y fue cargo público en Priego de Córdoba. Estaba muy comprometido con el territorio y fue víctima de la represión franquista.
La presentación estuvo a cargo del investigador Francisco Pulido Muñoz, quien contextualizó la figura de Ramos Rodríguez dentro del panorama de la educación pública republicana y la posterior represión tras el golpe de Estado de 1936. Pulido destacó no solo el rigor documental de la obra, sino también su valor testimonial: “Este libro es un acto de justicia y memoria; devuelve el nombre y la dignidad a un maestro que creyó en la enseñanza como herramienta de transformación social”.
El autor, Jesús Cuadros, visiblemente emocionado, agradeció la acogida del pueblo y subrayó el proceso de investigación, que incluyó la consulta de archivos militares, entrevistas a descendientes y análisis de documentación escolar. “José Ramos fue más que un maestro: fue un sembrador de futuro en tiempos de oscuridad”, afirmó.
Tras la presentación, a las 20:00 horas, el público se trasladó al Teatro de la Casa de la Cultura para disfrutar del visionado de la película «El maestro que prometió el mar», dirigida por Patricia Font. La cinta, estrenada en 2023, narra la historia real de Antoni Benaiges, otro maestro republicano que, como José Ramos, creyó en una escuela libre, moderna y laica. La proyección fue recibida con gran emoción, arrancando lágrimas al público.
La película ha sido reconocida con tres Premios Goya: Mejor Dirección Novel para Patricia Font, Mejor Guion Adaptado y Mejor Dirección de Producción, lo que consolida su impacto tanto a nivel cinematográfico como histórico.
La jornada del viernes fue, en definitiva, un poderoso ejercicio de memoria colectiva. Un reencuentro con la historia local que, lejos de quedarse en el pasado, se proyecta hacia el presente como recordatorio de los valores de la educación, la dignidad y la justicia.




