El Ecomuseo del Río Caicena y la Hospedería La Era impulsan una experiencia participativa que recupera la siega, el trillado y el aventado como parte del patrimonio etnográfico del municipio.
Almedinilla ha vuelto a mirar al campo para recordar una forma de vida que durante generaciones marcó el ritmo de la comarca. El municipio ha iniciado una nueva edición de la experiencia etnográfica dedicada al ciclo tradicional del trigo, una iniciativa que busca rescatar los conocimientos, técnicas y costumbres ligadas a uno de los cultivos más representativos de la Subbética.
La actividad, promovida por Raúl Córdoba, de la Hospedería La Era, en colaboración con el Ecomuseo del Río Caicena, comenzó en la aldea de Brácana, donde un grupo de participantes tuvo la oportunidad de experimentar en primera persona cómo se realizaba antiguamente la siega manual del cereal.
Provistos de hoces, los asistentes aprendieron a cortar el trigo y a confeccionar los tradicionales haces y fajinas, reproduciendo fielmente un trabajo que durante siglos formó parte del calendario agrícola de las familias de la zona. Más allá de la demostración práctica, la propuesta pretende transmitir un valioso patrimonio inmaterial que corre el riesgo de desaparecer con el paso del tiempo.
La experiencia da continuidad al proyecto iniciado el pasado año con la recuperación de la Era de Mangorro, uno de los antiguos espacios destinados al tratamiento del cereal que todavía forman parte del paisaje rural de Almedinilla. Estas eras, hoy en desuso, constituyen un importante legado etnográfico que la iniciativa pretende mantener vivo mediante actividades abiertas a la ciudadanía.
El programa continuará una vez el trigo alcance las condiciones adecuadas para seguir el proceso tradicional. Entonces llegará el turno del trillado, que se desarrollará en la Era de Mangorro con la ayuda de mulos y trilla, acompañado por los característicos cantes que antiguamente amenizaban estas jornadas de trabajo colectivo.
Como novedad, esta edición incorporará una noche de convivencia en la propia era, donde los participantes dormirán al aire libre y podrán disfrutar de una actividad de observación del cielo nocturno antes de afrontar, al amanecer, el aventado, el proceso mediante el cual se separa el grano de la paja aprovechando el viento.
La recuperación del ciclo del trigo no concluirá con estas labores estivales. El proyecto contempla que, durante el otoño, el grano obtenido sea llevado a un molino tradicional de la comarca para su molienda, culminando posteriormente con la elaboración artesanal de pan y una celebración final que simbolizará el cierre completo del proceso, desde la cosecha hasta uno de los alimentos más representativos de la cultura mediterránea.
Con iniciativas como esta, Almedinilla continúa reforzando su apuesta por la conservación del patrimonio etnográfico, acercando a vecinos y visitantes unas prácticas agrícolas que durante siglos definieron la identidad del territorio y que hoy se convierten en una oportunidad para conocer, valorar y transmitir la memoria del mundo rural a las nuevas generaciones.

