Hay sonidos que no se olvidan. Sonidos que no se escuchan solo con los oídos, sino con la memoria y el corazón. Así está ocurriendo, una Navidad más, con La Zambomba de Almedinilla, que vuelve a llenar plazas, calles y rincones históricos con los villancicos tradicionales de las Sierras Subbéticas, convirtiendo cada actuación en un abrazo colectivo.
La gira comenzó como empiezan las cosas que son de verdad: desde el pueblo y para la gente. Y desde ahí, la Zambomba ha ido creciendo, cruzando caminos y encendiendo emociones allí por donde pasa. Cabra fue uno de esos primeros escenarios donde la tradición volvió a sentirse viva, cercana, cantada a coro, como se ha hecho siempre.
Después llegó Córdoba, y lo hizo por la puerta grande. La imagen es ya imborrable: la Zambomba cantando junto a la Mezquita-Catedral, con el Puente Romano como testigo, rodeados de historia, luces y emoción. Más de mil personas se congregaron para escuchar, cantar y sentir. No era solo un concierto; era una estampa navideña que parecía salida de otro tiempo, con la música popular elevándose entre piedras milenarias y miradas emocionadas… y sí, también muchas fotos para guardar el recuerdo.
La magia continuó su camino hacia La Calahorra, donde el frío se combatió a golpe de pandereta y voces, demostrando que la Navidad no entiende de distancias cuando se canta desde dentro. En Cruzconde, el eco de los villancicos volvió a unir generaciones, recordando que estas canciones no pertenecen al pasado, sino al presente que las mantiene vivas.
Priego de Córdoba y Alcalá también se rindieron a una Zambomba que no entiende de escenarios grandes o pequeños, porque en todos deja la misma huella: tradición, alegría y orgullo por lo nuestro. Allí donde suenan sus coplas, se reconoce el acento de la sierra, el compás heredado, la identidad compartida.
La Zambomba de Almedinilla vuelve a arrasar, no por estridencia, sino por autenticidad. Porque sus villancicos no se interpretan: se sienten. Porque no se canta para el público, sino con el público. Y porque cada actuación es una reivindicación de la cultura popular como algo vivo, fuerte y necesario.
Y el camino aún no termina. La gira continuará hasta poner el broche final donde todo cobra sentido: en la Cabalgata de Reyes de Almedinilla, cerrando el círculo, regresando a casa después de llevar la Navidad por tantos lugares, con la certeza de haber sembrado emoción, recuerdo y orgullo.
Su última actuación será el Día de la Cabalgata de Reyes de Almedinilla.
La Zambomba no para.
La tradición sigue andando.
Y Almedinilla, una vez más, canta para todos. ✨








