Algunos no quisimos ver los prolegómenos, queríamos asombrarnos a ser posible.
Y el asombro ha sido completo: una obra redonda y coral que ha sabido dialogar como pocas entre arte contemporáneo y patrimonio, entendiéndolo como lo entendemos desde el Ecomuseo: en sentido amplio e interrelacionado. Patrimonio humano, etnológico, industrial, arqueológico…en un hilo que va desde el pasado, llega al presente y se proyecta al futuro.
Vecinos y vecinas de Almedinilla, parajes locales, fuentes, industrias tradicionales, arqueologías…que han sido escaneadas en 3D en docenas de horas de trabajo y procesamiento de datos, para terminar en tres vídeos artísticos y una instalación totémica envuelta en sonidos trabajados e inquietantes que han creado una propuesta de altísima calidad.
En el Museo se presentó el catálogo y vimos un apunte hecho de lonas de lo que vendría después.
Y ya en el Coliseo se nos abrían las puertas a un círculo oscuro presidido por el tótem lumínico de 8 mts y tres caras, donde se proyectaron tres vídeos asombrosos.
Alrededor parecíamos unos nuevos simios girando ante el nuevo dios (como en 2001: Una odisea en el espacio), en este caso el Hombre virtual de Inteligencia Artificial, tan presente ya como de futuro incierto. O tal vez girando ante la nueva Kaaba en una Meca onírica.
Los tres vídeos que conforman la instalación se mostrarán en el Museo como parte de la colección estable, y tenemos el catálogo …pero echamos en falta, al menos, otra sesión. Porque este arte efímero nos ha dejado con más ganas de asombro.
Enhorabuena a Juan, Irene, Víctor (Macrobio), Jesús, Rafael por este magnífico trabajo.
I. Muñiz Jaén.

