El pasado 22 de noviembre un camión repleto de donaciones de Almedinilla ponía rumbo a Valencia, en concreto, a la zona 0 de los pueblos afectados, a Paterna, para hacer efectiva su repartición entre las personas necesitadas de algunos de los puntos más afectados por la Dana.
El mismo viernes 22 un pequeño grupo de voluntarios cargaron el camión sobre las 13:00.
Sobre las 16:00 de la tarde dos voluntarios, el conductor del camión, y otro vecino de Almedinilla, rellenaban toda la documentación, especificando tanto los materiales como el peso que incluía el vehículo, hacia dónde iba y de dónde salía, para que, si tuvieran que especificarlo en algún momento del trayecto, todo estuviese correctamente.
A las 20:00, y según normativa de horas recorridas, pararon en Villarrobledo para cenar y descansar. Los dos voluntarios durmieron en el camión y, a la mañana siguiente, en torno a las 06:00 se dispusieron a continuar el camino.
A las 09:00 de la mañana tenían acordada la descarga en la nave en la que tenían acordada la donación.
Del mismo modo, y al igual que al cargar las donaciones, al llegar encontraron la donación de un torillo, que facilitó la faena de descargar.
Al llegar se encontraron a una pareja de voluntarios en una empresa en el mismo polígono donde se fabrican las etiquetas de una de las confecciones de Almedinilla, lo cual parecía una unión del destino.
Descargaron toda la mercancía en 15 minutos y las personas que la recibieron se mostraron muy agradecidos, y en sus rostros se veía el cansancio después de tantos días de trabajo sin cesar, y comentaron que desde el Ayuntamiento de la localidad no contaban con soporte suficiente, que las naves en las que estaban realizando el trabajo eran de empresas locales que las habían ofrecido.
Por otro lado, también les comentaron que las empresas de alquiler de maquinaria y furgonetas tampoco ayudaban mucho y se tenían que organizar con vehículos privados, incluso a veces tenían que recurrir a taxis para realizar el reparto de alimentos y demás productos para las familias afectadas.
Después de la descarga, tuvieron que realizar el descanso marcado por el tacógrafo para poder volver a Almedinilla, así que desayunaron y comentaban en el café lo realizados y contentos que se sentían después de haber realizado el depósito de las donaciones de tantas personas de Almedinilla, que se han involucrado y quisieron poner su granito de arena en esta causa.
El conductor del camión era la segunda vez que lo había realizado y comentaba que las personas encargadas de organizar todo a veces se sentían desbordadas pero que, poco a poco, se iban organizando mejor, aunque todavía cuesta gestionar y organizar todo, porque como, según relataron, muchas veces se encuentran sin medios para hacerlo todo.
Después de desayunar, comenzaron el camino de vuelta por la carretera, y en el trayecto todavía se podían apreciar las naves inundadas los campos arrasados, coches y caminos destrozados por mitad de los campos, la mayoría de pasos subterráneos de la autopista aún seguían con agua casi hasta el techo, y llegaron sobre las 15:00 para comer y aprovechar para hacer el segundo descanso obligatorio del tacógrafo, después de comer y el café obligatorio seguimos el camino hasta llegar a Almedinilla.
Este hecho es un granito de arena pero así salen las playas, granito a granito. Desde La Fuentezuela queremos hacer una mención especial a las personas de Almedinilla y empresas que han participado, y especialmente, a los que más directamente han estado implicados, en concreto, Miquel Navarro y sus padres, Rafa Gutiérrez y Raúl, el conductor del camión.
Una vez más, la solidaridad es la protagonista en mitad de la desgracia.














