Fue allá por el Wasqha del 2017 cuando un joven Sergio de Lope repartía el mestizaje de su arte flamenco entre los oídos de los asistentes al teatro de la casa de cultura de Almedinilla. Algo más de siete años separan aquel puente de los difuntos y el pasado sábado 9 de noviembre en el que pudimos disfrutar de un Sergio maduro, entregado, con un repertorio lleno de jazz y raíces andaluzas que acariciaban al público con bulerías, tangos o una soleá por bulerías, que no podía faltar. En la velada, asomaron también las alegrías, un taranto, y hasta un garrotín, y para cerrar, como no, unas bulerías, derrochando emoción y emociones con el virtuosismo de Juanfer Pérez al bajo, o la delicadeza percutiva de Javier Rabadán a la batería, que acompañaban a la travesera y el saxo de Sergio. La bailaora Sara Jiménez adornó el recital del mágico trío de músicos con una estética que tenía de flamenco clásico y de líneas modernas que sorprendieron al público que llenaba el patio de butacas del teatro.
Volverá Sergio de Lope a Almedinilla. Volverá y Almedinilla le acogerá con esa mezcla de admiración por el gran músico que es y de fascinación por su cercanía. Hasta entonces, nos queda el recuerdo del 9 de noviembre.
Redacción



