Nace en Almedinilla en el año 1940. En la actualidad tiene ochenta y cuatro años. Emigra a Barcelona con 12 años, en compañía de su madre y de sus hermanos. Su padre falleció a una edad temprana y él tuvo que ponerse a trabajar en distintos cortijos de Almedinilla (El Campillo” y “La Calzada”, entre otros). En Barcelona desarrolló varios oficios: albañil y mecánico. No habiendo cumplido los 20 años, surgió su afición por el mundo del toro. Aprendió los rudimentos básicos toreando de salón. Consideró que ya podía enfrentarse a un toro y se tiró como espontáneo en la Monumental de Barcelona el 16 de junio de 1960. Su hazaña fue reseñada en la prensa del momento. El cronista se maravillaba del milagro ocurrido en la plaza, pues Ricardo nunca se había puesto delante de una res brava y pasó del taller mecánico a torear con sabiduría y con arte. Fue a la plaza acompañado de un amigo del trabajo que, entre éste y varios espectadores, le ayudaron a saltar la barrera. Estaba convencido que lo que hacían los demás, también él podía hacerlo. Dio dos lances que levantaron a los tendidos. Miguel Cárdenas paró y dejó el toro al espontáneo para que consiguiera el mayor triunfo que en todos los tiempos haya conseguido un espontáneo. Como consecuencia de aquel atrevimiento, le retiraron el carnet de identidad durante dos años (El Mundo de los Toros).
Pero no se quedaría parado “El Temerario”. Por fin, el 15 de agosto de 1962, reaparece en Arganda del Rey, cortando dos orejas, rabo y pata. Sale por la puerta grande. El público asistente a la corrida hizo una colecta y le regaló una cabeza disecada de uno de sus toros. Después repetiría tres tardes más en el coso de Arganda. Y fue en esta plaza desde la que empezó a mostrar su tremendo valor. “El Cordobés” y “El Temerario” eran los toreros tremendistas, avalados por su voluntad de dejar la pobreza, por la ruptura de las normas y por la decisión de triunfar o morir.
Los dos años de retirada de carnet los empleó Ricardo en torear muchas becerradas y novilladas de tapadillo. En los carteles figuraban otros pero el que toreaba era él. Y esos años le llevaron al campo Charro, en compañía de su buen amigo “El Candi”. En las ganaderías bravas de Salamanca y la raya con Portugal ejercieron de maletillas y participaron en cuantas capeas, becerradas y novilladas les fue posible. Sus actuaciones se cuentan por centenares.
Y los dos de la mano hicieron su aparición en novilladas sin picadores, aunque en plazas y en carteles distintos, pero torearían juntos en otras ocasiones. “El Temerario” se estrenó en la plaza de Barcelona, dejando un buen sabor de boca, tan fue así, que la revista taurina “El Burladero” le dedicó su portada.
El Burladero. nº 37. 1964. Muestra al diestro vestido de calle el día de su salto al ruedo como espontáneo ante un nutrido público y una respetable res. Y otra en la parte inferior derecha, ya vestido de luces, mostrando los trofeos conseguidos en su debut como novillero. Foto de Sebastián, afamado reportero gráfico de la Agencia Efe en Barcelona.
Entre los años 1960 y 1966 actuó en numerosas plazas: Segovia, San Sebastián de los Reyes, Valencia, Palma de Mallorca, Zaragoza, Cuéllar, Sepúlveda, La Solana, Águilafuente, Méntrida, Espinosa de los Monteros, Burgo de Osma, Pamplona (salió a hombros), Santander, Martos, Zaragoza, Pedro Muñoz, Priego( “El Temerario” torearía cinco tardes en Priego, en el Coso de las Canteras:
1ª) 5-5-1963. 5 Novillos de Dª Concepción Mencos Arnero, de Sevilla, para Antonio Muñoz “El Choquero” y Ricardo Ruiz “El Temerario”.
2ª) 2-8-1964. 4 Becerros de D. Manuel Manuel López, de Córdoba, para Ricardo Ruiz “El Temerario”, Pedro García “El Carteyano”, Andrés Écija Molina y Santiago García “Niño de la Hoz”.
3ª) 4-10-1964. 8 Novillos de D. Fermín Díaz, para Luis Reina, J. Díaz, Fernando Tortosa y Ricardo Ruiz “El Temerario”.
4ª) 8-11-1964. 4 Novillos de Dª Enriqueta de la Cova, para Ricardo Ruiz “El Temerario”.
5ª) 18-4-1965. 6 Novillos de Dª Amelia y D.Alberto Márquez Martín para Torcu Varón, Juanchi Díaz y Ricardo Marín “El Temerario”. Y muchas más en otras plazas de las que tan sólo poseemos referencias habladas, pero carecemos de datos fiables.
Ricardo contaba sus actuaciones por triunfos. Obtuvo sonoros éxitos y gozó del agrado de los públicos. A la hora de contabilizar sus apariciones en el ruedo los datos no concuerdan. Miguel Forcada le asigna un total de diecinueve corridas, la revista “El Ruedo”, en la publicación del escalafón histórico de matadores y novilleros, le anota un total de veinte festejos. Sin embargo el año 1966 casi nadie lo contabiliza. Pese a ello, sería en este año su despedida como novillero y torero, con lo que tendría en su haber un total de veintiuna novilladas, número engañoso porque Ricardo toreó muchas más bajo el nombre de otros.
Se tiene constancia de algunas novilladas más sin picadores: el 28 de abril de 1963 en Pamplona, formando cartel con Paquiro y Curri de Camas. Novillos de María Salud Sánchez. El 31 de mayo de 1964, de nuevo en Pamplona, lidiando cinco novillos de Lorenzo Fraile y uno de Luzdivina Rivas Tabernero, para El Temerario, Paquirri y Paquito Ceballos.
Ricardo Ruiz Muñoz siempre se anunciaba como procedente de Córdoba. No es que renunciara a figurar con el nombre de su pueblo: Almedinilla. Él visitaba la villa una o dos veces al año (en Semana Santa y Feria) y siempre mostró un cariño especial por su pueblo, del que se sentía orgulloso y nunca renunció a sus raíces. La razón de anunciarse como nativo de Córdoba obedecía al reclamo que en su época ejercían los toreros cordobeses, que eran muchos y ocupaban los puestos más altos del escalafón, tanto de toreros como de novilleros.
Con su amigo “El Candi” toreó varias novilladas. Sirva como ejemplo ésta en la Plaza de Toros de Berja (Almería). 1 Mayo 1965. Novillos de Amalia y Alberto Márquez para Torcu Varón, Ricardo Ruiz “El Temerario” y Cándido Andrés “El Candi”.
Varias crónicas taurinas realzaron el valor y temeridad de Ricardo, de ahí su apodo. Sufrió cogidas de importancia, algunas de ellas le ocasionaron conmoción cerebral. Sin ir más lejos, padeció un serio percance, en la novillada del ocho de noviembre de 1964 en El Coso de Las Canteras de Priego de Córdoba, en la que se encerró en solitario con cuatro novillos. Es interesante comprobar la crónica de aquella tarde:
EL «PUBLICO SOBERANO» PRIEGO DE CORDOBA. Reses de Enriqueta de la Cova, bravas. Actuó de único espada el novillero Ricardo Ruiz «El Temerario», que cortó dos orejas al primero. En el segundo, dos orejas y rabo. En el tercero fue ovacionado. En el cuarto sufrió un revolcón y resultó conmocionado. No obstante, siguió y, aunque la presidencia ya se había retirado, el público le concedió por su cuenta las dos orejas, rabo y dos patas. EL RUEDO 1064, 10 DE OCTUBRE DE 1964.
“El Mundo de los Toros” era algo más explícito al comentar las faenas que Ricardo realizó a sus cuatro novillos. Se ve que al corresponsal le gustaron las verónicas. Los derechazos, algunos naturales y pases de pecho. En el tercer novillo no consiguió trofeo por la mala lidia que le dieron los subalternos. En el que se lidio en cuarto lugar se le vio cansado, pero se repuso y formó un lío, un alboroto, cortando los máximos trofeos que se podían conseguir: dos patas, rabo y dos orejas.
La novillada de Priego fue retransmitida por TVE en diferido y a ella acudieron los más afamados cronistas taurinos del momento, lo que le valió a Ricardo para ganarse una buena reputación entre los aficionados y la prensa taurina. De todas las crónicas que he consultado, no he hallado ninguna que le sea desfavorable. “El Temerario” tenía las mimbres necesarias para haber sido figura del toreo, pero el hombre propone y Dios dispone: las cornadas recibidas dejaron en él una secuela que le obligó a apartarse del toreo activo sin tomar la alternativa. La del año 1965 en Pamplona le produjo una fractura cráneo encefálica, cuyo resultado fue la colocación de un implante metálico en el cráneo, aunque el cerebro no se vio afectado. Los médicos le prohibieron que volviera a los ruedos.
Fiesta Española. Nº 173. 13 Octubre 1964. Ricardo Ruiz “El Temerario”. “Arrollador debut con picadores en Priego de Córdoba. Su premio; cuatro orejas, dos rabos, dos patas y salida a hombros.
Cartel de la corrida del 8 de noviembre en Priego.
La corrida estuvo a cargo de la empresa de Manuel Zurita y de la organización de la misma se hizo cargo Antonio Calabrés. Fijando la hora de comienzo a las tres y cuarenta y cinco de la tarde, con los correspondientes permisos de la autoridad y si el tiempo no lo impide se celebraría el más espectacular acontecimiento taurino. Se picarían, banderillearían y serían muertos a estoque cuatro hermosos novillos toros cuatro, de la famosa y prestigiosa ganadería de Dª Enriqueta de la Cova, de Sevilla, divisa blanca y negra. Único espada Ricardo Ruiz “El Temerario”. El rey del valor, acompañado por su cuadrilla de picadores y banderilleros. Sobresaliente: Luis Reina, de Colombia. Solitario ante el peligro “El Temerario” demostrará una vez más que por algo es “El Temerario”. El cartel de la corrida hace referencia a los medios de comunicación que anunciaron su presencia en Priego para cubrir el evento taurino: RVE (retransmitió la novillada en diferido, comentada por Lozano Sevilla), los corresponsales de “El Burladero”, “Fiesta Española”, mundo de los Toros”, “Pueblo”, “Adelantado de Segovia”, “Diario de Ávila” y la Peña Taurina “El Temerario de Madrid”. Además la empresa puso un servicio de autocares para posibilitar el traslado a Priego de los aficionados de las poblaciones vecinas. Añade, en una coletilla final, que a la corrida asistirán destacadas figuras del arte de los toros, de la radio y de la televisión. El precio de las entradas oscilaba entre 25 pesetas la más barata ( Sol para mujer y niño) y 75 pesetas la más cara (Sombra y silla de Palco).
Tuvo una carrera corta: tres novilladas en el 63, diecisiete en el 64 y 2 en el 65 y 1 en el 66. Las estadísticas son las oficiales, pero no constan las corridas que toreó de incógnito. Poco a poco fue desapareciendo de las tertulias taurinas y de los ruedos, debido a las secuelas que le dejaron los toros. Ricardo comenzó una nueva etapa como empresario taurino afincado en Madrid y adquirió la Quinta Valicobo en La Fregeneda, Salamanca, que convirtió en un cortijo andaluz con influencia portuguesa.
Aún queda por reseñar algunos logros taurinos de Ricardo: consiguió en varias ocasiones ser portada de la revistas taurinas más importantes de su época: Fiesta Española, El Ruedo, El Burladero y Mundo de los Toros, algo poco común para un novillero con o sin caballos. El ocho de agosto de 1965 debutó en Valencia, en una corrida mixta con el rejoneador Clemente Espadanal, con un novillo de Higinio Severino Cañizal y de rejoneador suplente Pedro de la Cruz Alcalá. La novillada fue un mano a mano entre los dos temerarios del momento: Ricardo Ruiz, de Córdoba, y Marcelino Rodríguez, de Valencia; actuando de sobresaliente Tomás Domínguez.
En Murcia se anunció ante una novillada picada.
La terna estaba formada por El Filigrana, El Otro y El Temerario, de Córdoba. Los dos últimos hacían su presentación ante la afición murciana. Se lidiaron seis novillos, bien presentados y con pitones, de don Enrique Pérez de la Concha. Las reses de la divisa sevillana pelearon estupendamente con los caballos. A excepción del que abrió plaza, con poca fuerza, llegando bien a la muleta, excepto el lote de El Temerario. El lidiado en primer lugar fue bravo y noble. El peor lote fue para el temerario. Pero Ricardo Ruiz aprovechó todas las ocasiones para lucirse, consiguiéndolo cuantas veces sus novillos le dejaron margen para ello. En el tercero de la tarde hizo una buena faena, .abierta con unos muletazos de rodillas, pero como estuvo mal con la espada la cosa quedó en palmas. Recibió al último con tres largas afaroladas. Después lanceó sin lucimiento. El novillo era peligroso y Ricardo, a petición del público, se limitó a un trasteo para igualar. Mató de un pinchazo hondo y siete intentos de descabello. EL RUEDO, 26 octubre 1965.
Posiblemente fuese la novillada de Algemesí, lidiada el 4 de octubre de 1966, la última corrida que toreara “El Temerario”. La revista “El Ruedo”, recogía esta pequeña crónica:
ALGEMESI, CAPILLÉ, TRIUNFADOR DE LA SEMANA TAURINA ALGEMESI. Séptima novillada de Feria. Reses de Laurentino Carrascosa, bravas y con poder. Ricardo Ruiz «Temerario» , una oreja en cada uno de los suyos. Fernando Conejero, una oreja en uno y dos orejas en el otro. El alcalde de la ciudad hizo entrega a Capillé de un trofeo, como triunfador de la Semana Taurina. El Ruedo, 4 de octubre de 1966.
Ricardo compartió cartel con novilleros que luego serían figuras del toreo: Paquirri, Paco Ceballos, Fernando Tortosa, Luis Reina, “El Paquiro” y otros. Pero quizá la gran faena de Ricardo, iba para torero de tronío, haya sido su éxito empresarial, siempre cercano al mundo de los toros. Ricardo es propietario de una hermosa propiedad agro ganadera, al menos lo fue hasta hace escasos pocos años: La Quinta Valicobo, que está ubicada entre España y Portugal, con el río Duero como frontera, y dentro del Parque Natural de Las Arribes del Duero (Salamanca), dominando todo el entorno por su estratégico emplazamiento desde donde existen maravillosas vistas hacia el glaciar por donde baja el Duero tras dejar atrás Freixo, Saucelle e Hinojosa. Panorámicas hacia Barca d’Alva, su puente y el adiós del viejo río castellano en su entrada en Portugal que recorrerá hasta Porto para vaciar sus aguas. Veamos la descripción que Luis Falcón hace de la quinta:
Dentro de la quinta se pueden disfrutar de actividades en plena naturaleza, pasear por sus caminos y senderos –por la finca transcurre el Sendero GR-14 de la Senda del Duero, que llega de Vega Terrón y se dirige a Hinojosa-, hacer rutas a caballo, disfrutar de unos momentos de pleno descanso y de unos paisajes espléndidos, donde no existe el reloj porque el tiempo se para. Unido a todo ello, el amante de la pesca tiene lugares en la orilla del río para saciar su placer, como también se pueden realizar excursiones fluviales y actividades náuticas en Vega Terrón, a no más de dos kilómetros de este paradisíaco paraje.
La quinta (cortijo para nosotros) contiene decenas de miles de olivos y otros tantos almendros que ofrecen una panorámica especial cuando se atisban en el horizonte aferrados a los bancales arrancados a dentelladas a la ladera. También se escucha valar a las ovejas y relinchar a los caballos. En lo alto, un par de rapaces se pierden en la niebla que oculta la cima de los cerros.
Valicobo es una singularidad andaluza con tintes lusitanos en tierras de la raya, enseñoreando la cal árabe y el tinte añil portugués. Decorada con los higos chumbos que penden de las tupidas chumberas, palmeras, geranios, parras, naranjos… y el humo de encina que arde en la chimenea nos impregnan de aroma campestre. El Duero sigue su viaje dejándonos en la ladera su eterna melodía de agua.
Los espíritus anidan en el lugar con sus melodías sevillanas cuando hacen saltar las teclas del anciano piano. El interior es un pequeño museo de muebles y decorados de la zona rica de frontera. Y sobresaliendo entre todos ellos la historia fotográfica de El Temerario, Ricardo Ruiz, un torero cordobés (así se anunciaba en los carteles taurinos, aunque era nacido en Almedinilla) de la prolija cosecha del 60 de breve pero fecunda historia taurina que se enamoró de esta tierra y se quedó a vivir en ella. En su Quinta Valicobo, preparada para el turismo rural, recibe a los visitantes en estos, sus años ya, de canas y recuerdos, de vivencias y alegrías (siempre que podía regresaba a su tierra natal, en especial para la Feria Real de Almedinilla). En su soledad, allá en las profundas laderas del Duero es feliz con sus recuerdos taurinos de antaño. Esas dos patas que cortó en una perfecta faena. Sus salidas en hombros en Pamplona, Valencia, Barcelona o Zaragoza. Una historia que narra con pasión y arte torero (ambasaguas.com. Artículos arrancados del suelo. Un blog de Luis Falcón).
Galería fotográfica
Fotos: Fiesta Española, El Burladero, El Ruedo y todocoleccion.com
Rafael Requerey Ballesteros, Cronista Oficial de Almedinilla y Académico
