La temática teatralizada este año rememora la época de los cuatro primeros reyes del Imperio.
El Museo se transforma en una calle romana con oficios, comercios, talleres y una taberna.
Manuel González / Diario CÓRDOBA
El germen de la monarquía en Roma retrotrae estos días al municipio de Almedinilla a un pasado que rebasa los 2.500 años. El cardo romano, enclavado en el recinto del Museo Histórico-Arqueológico, recrea con esmerado vestuario y numerosos puestos temáticos, desde una planificación viaria, la vida urbana en la época de los Latinos y Sabios. Las decimosextas jornadas iberorromanas Festum fortifican los fundamentos históricos, culturales y patrimoniales de esta localidad fronteriza de la provincia de Córdoba y de la comarca de la Subbética con una fidedigna representación de los talleres artesanales, comercios, oficios e incluso una taberna encarnada por asociaciones locales y otros colectivos procedentes de localidades de diferentes provincias como Linares, Mérida o Úbeda.

Actividades en el Paraje Fuente Ribera
En el Paraje Fuente Ribera, se distribuyen expositores de barajas de épocas artesanal, utensilios de los escribas, preparados medicinales, bisutería, cascos y espadas de gladiadores, juegos de tres en raya, inciensos o cambios de moneda. Mientras tres niños, oportunamente ataviados, accedían a la calle empedrada con bandejas de dulces con recetas patentadas en el inicio de la estructura política, social y religiosa de Roma, avanzaba un ininterrumpido programa que entremezcla talleres infantiles, en una zona diferenciada, junto a la puerta principal, monólogos, conferencias, tertulias, presentación de pasajes históricos y teatralizaciones.

En esta edición, Festum abarca el período delimitado por los cuatro primeros reyes de Roma: Rómulo, Numa Pompilio, Tulo Hostilio y Anco Marcio. El Ayuntamiento explota los potentes y deslumbrantes vestigios arqueológicos e intensifica la apertura y las visitas guiadas a la villa romana El Ruedo y el centro de recepción de visitantes, el conjunto arqueológico completo, el propio Museo Histórico Arqueológico y el poblado íbero Cerro de la Cruz.
Almedinilla se transforma, entre el 17 y el 20 de agosto, en un escenario permanente de sus raíces ancestrales. Uno de los reclamos que mayor atención genera deposita los placeres en la mesa romana. En el Coliseo, el célebre recetario de Marcus Gavius Apicius compone un banquete saboreado entre la presentación de los manjares, la explicación de sus peculiaridades y la réplica de los rituales. El grupo de teatro corporal local Somnus encauza una experiencia inmersiva.

Aparte de los combates de gladiadores, el retorno a la venta de esclavos, la evocación de una boda íbera o la lucha con falcata, en esta edición ha destacado como novedad la presencia de la guía culinaria Natividad Bermúdez, quien repasó la preparación de los platos tradicionales moretum e hipotrymma. Igualmente, Alberto Sánchez Barrada, graduado en Historia por la Universidad de Córdoba, disertó sobre referencias gastronómicas.
Otra de las propuestas estrenadas entronca un taller de exvotos, impartido por los Íberos Oretanos de Kastilo, en Linares, y basado en la materialización de figuras de bronces que se ofrecen en santuarios naturales.

Clausura, este domingo a las 22 horas
La clausura tendrá lugar este domingo en la Casa de la Cultura a las 22.00 horas, con otra agrupación local, Skolion, especializada en la arqueología musical y los sones grecorromanos, intercalando, en el montaje Una batalla sin precedentes, la tragedia y la profundidad, entre reflexiones sobre la mujer, la patria, el amor, las relaciones personales y familiares o los nacionalismos.

