Dos joyas de forma casual, una calle que fue callejón y un dúo de acompañamiento que brilló como una constelación de diamantes.
Redacción /La Fuentezuela
Pocas galas hacen falta para lograr que la renovada calle Espinarejo sea una de las más elegantes de nuestro pueblo tras su reciente remodelación, pero la pasada noche del lunes 14 de agosto, simplemente estaba reluciente, engalanada y lista para el concierto que ofrecería el dúo Bacanan.
Descubrimos esa noche dos joyas de forma casual, una calle que fue callejón y un dúo de acompañamiento que brilló como una constelación de diamantes.

Procedentes de la cercana localidad de Cabra, Carlos, de insuperable voz, y José Luis, acompañando con una impecable guitarra acústica, desgranaron un variadísimo repertorio que pasó por clásicos del pop, rock y soul nacional e internacional.
Fue no sólo un concierto íntimo en el que los músicos disfrutaron de la cercanía y la atención del público, de los vecinos y de los visitantes de fuera, sino también una ocasión de convivencia de grupos de edades tan dispares como niños, adolescentes y adultos. A todo ello se sumó la extraordinaria colaboración de los vecinos para que una actividad nocturna como esta pudiese tener lugar.

La cultura, y la música en este caso, nos une y nos hace mejores personas. Que este tipo de momentos como el que nos regaló el dúo Bacanan el pasado lunes siga adornando rincones con encanto de nuestro pueblo como la calle Espinarejo y diginificando la vida de sus vecinos.

