R.C.R.
Me ronda estos días en la cabeza el dicho “Perdono, pero no olvido”. Me pregunto ¿Qué se entiende por perdonar? ¿Correr un tupido velo como si nada hubiera pasado si alguien te ha causado dolor con la palabra o laos hechos? Eso es imposible, porque el dolor no desaparece con un acto de la voluntad. Entonces esta acepción no es válida. ¿Se puede considerar perdón el deseo de que no sufra la persona que te ha herido por el daño que te ha causado? Esta acepción la veo muy fácil de aplicar. Por tanto, desde esta óptica, para mí es sumamente fácil perdonar.
Hablando de amor, en el sentido amplio del término, considero que existe el amor incondicional. Y que si alguien te ofende, el daño que te produce es directamente proporcional a la relación de amor que exista entre ofensor y ofendido. A más afecto, más dolor.
Aun considerando que existe el amor incondicional, también opino, por la experiencia acumulada, que incluso en esta circunstancia la persona herida puede desear distanciarse o cortar la relación con su ofensor, si la ofensas se producen de forma reiterada en el tiempo y llega un momento de “hasta aquí hemos llegado”, aunque el sentimiento profundo de afecto y amor no hayan disminuido, la distancia sería una medida de protección para evitar futuras heridas, porque estas no desaparecen, dejan de sangrar, pero quedan las cicatrices.
Por eso debemos de ser conscientes de nuestras palabras y/o hechos porque una vez que se ha actuado no hay marcha atrás, no hay goma capaz de borrarlos.
