Una intensa jornada en la que se conocieron varios miembros de una extensa familia, en el que se compartió comida, abrazos, emotivas intervenciones, música y mucha alegría.
Manuel Carrillo Castillo
El pasado día 3 de junio, se reunían varias generaciones de la familia de Manuel Sánchez García y María de los Ángeles Sánchez Luna, y una prolífera descendencia de diez hijos: Adelina, Carmen, Manuel, Juan Antonio, Margarita, Brígida, Antonio, Andrés y Angelita.

Aunque Manuel y María de los Ángeles tuvo una situación económica holgada, debido a su profesión de “peón caminero” y al negocio familiar de tienda. taberna y fonda. Muchos de sus hijos e hijas abandonaron Almedinilla al contraer matrimonio y se instalaron en distintas ciudades de España como Málaga, Loja, Madrid, Valencia y Barcelona.
La única nieta que vive de Manuel y María de los Ángeles es Angelita Arenas Sánchez, con residencia en Barcelona, que ha sido la promotora de este encuentro familiar, junto a su hija Lidia y esposo y su sobrina malagueña, Celia Íñiguez Sánchez. Desde pequeña y en tierras catalanas, siempre estuvo muy unida a su madre Ángeles Sánchez Sánchez, represaliada por las autoridades locales adictas al Golpe Militar, quién se marchó sola a la Ciudad Condal en busca de trabajo y, una vez que tenía buena solvencia económica, volvió a nuestro pueblo a por su marido e hijos.
De su madre siempre recibió información de todas las vicisitudes por las que tuvo que pasar, junto a su padre, pero nunca le trasmitió ningún tipo de odio, sino mucho amor hacia la familia y al pueblo que le vio nacer, aunque se ensañaran con ella por ciertas denuncias basadas en venganzas personales de un terrateniente de Algarinejo y del comandante de Puesto de la Guardia Civil de Sileras.

Al encuentro han acudido todas las nueras de Brígida Sánchez Sánchez y Alberto López Alcaide, nietos y nietas con sus respectivas parejas y Alberto, nieto de Antonio Sánchez Sánchez, con residencia en la localidad de Baena.
En esta intensa jornada se conocieron varios miembros de esta extensa familia, en la que se compartió comida, abrazos, emotivas intervenciones, música y mucha alegría. Esta experiencia vivida les ha animado a organizar otro encuentro en el que acudan muchos más miembros de la familia esparcidos por varias localidades andaluzas y resto de España.
También estuvo presente el recuerdo de la fallecida Carmen Sánchez Atienza, «Carmita», cuya muerte ocurrida en Málaga hace varios años y sus cenizas fueron esparcidas en el entorno del Pingorote, cumpliéndose los deseos de ella a la sombra de esta mole de piedra donde pasó su infancia. Su hijo político Miguel Ángel del Puerto, autor de este poema, fue el que leyó este bello texto dedicado a ella y a su pueblo natal: Almedinilla.

A los pies de una roca erguida nació Carmita…, un río pasaba bajo su casa. Entre la tierra y el agua respiró su primer aire.
El semblante de la vida agotada se llevó sus sueños, y sus pasos, y todos sus momentos… al lugar donde los sueños nacen y la luz fabrica escaleras al cielo. Ochenta y dos años tardó la vida en llevársela a vivir nuevos mundos en un mundo nuevo. Ochenta y dos…
Ahora se vivirá a sí misma sin limitaciones y verá lo que no vemos o lo que soñamos, los caminos dorados y luminosos que conducen a otras estancias, enhebrará sus caminos a los nuestros desde la ingravidez de la conciencia más sutil, respirará luz y, por fin, en nosotros será como flores que no se marchitan con el tiempo y que solo necesitan del recuerdo para mantenerse vivas. Carmita desplegó sus alas y alzó el vuelo.
Ahora nos ve y nos siente, y sabe de nosotros, de nuestras miradas a lo infinito, y de la pequeñez de la arrogancia que nos hace creer que todo empieza y termina donde nuestra vista alcanza.
No se ha marchado. En sus sueños de luz tejerá recuerdos sin ataduras y finos hilos de luz con sus seres queridos, sonrisas sin tiempo que vencerán todo tiempo, latidos envueltos en distancias que no existen. No puede morir lo que no muere.
Vivió su vida trayendo vidas al mundo, escuchando un millar de primeros llantos que contenían el aliento más primordial, vivió su vida viviéndose en los suyos… y ahora vive su vida en espacios donde los pensamientos son colores, los susurros cantos, las sonrisas carcajadas de luz, los recuerdos instantaneidades…, momentos atraídos al instante más presente, el cariño el lazo más sutil y más fuerte, el recuerdo el homenaje más sincero…
Ahora brillas con las estrellas y sonríes con los cielos nocturnos, y escuchas los primeros cantos del amanecer en tu nuevo amanecer. Algún día nos recibirás al otro lado y nos contarás lo incontable, nos abrirás los ojos y nos indicarás el camino y cómo tejer caminos con sonrisas de tiempo a tiempo, y recuerdos vestidos de instantes eternos arropados de verdades sobre este y el otro mundo.
Ahora sigues tu camino y nosotros seguimos el nuestro. Tú estás donde el caminar es vuelo, nosotros donde caminar es tiempo.
No habrá sombra que nuble tu recuerdo, ni viento que lo arrastre lejos, ni noche que apague tu luz…
Sin irte te marchaste. Te quedaste para siempre. Despertaste de este sueño.

