Una de las fiestas más antiguas dedicadas la Virgen durante el año, aunque rezuma un trasfondo pagano heredado de las antiguas costumbres romanas.
Manuel Carrillo Castillo
Anoche 2 de febrero los vecinos y vecinas de Almedinilla celebraban la festividad de la Candelaria. Una fiesta religiosa que se celebra cuarenta días después de Navidad y conmemora la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén, aunque, también, se conoce como la Presentación del Señor, la Purificación de María, la Fiesta de la Luz o la Fiesta de las Candelas.

Astronómicamente coincide con el alargamiento del día o la prolongación de las horas de luz, marcando, por tanto, el inicio de días más largos y más cálidos.
Desde tiempo inmemorial, la Iglesia de San Juan Bautista de Almedinilla celebraba esta fiesta con la bendición de las rocas de pan depositada en cestos de mimbre y adornadas de tallos de romero florecido, roscos y algún que otro embutido de la matanza reciente.

De manera intermite, también se conmemoraba con la procesión de la Virgen de la Candelaria portada por niños de la catequesis y la celebración eucarística en la que los padres presentaban a su hijos nacidos en el año anterior a esta efeméride.
El Ayuntamiento también la viene celebrando desde hace más de una treintena de años, con un matiz más profano y con la finalidad de que no desaparezca la ancestral costumbre de reunirse los vecinos y vecinas en torno a candelas para compartir viandas y tragos de vino entorno a las candelas, entonando los típicos cantos de candelaria y participando de los bailes de corros.

Una gran candela municipal año tras año reúne a cientos de vecinos a los que el consistorio ofrece un tapeo de jamón, queso y chorizo, mientras los más atrevidos y amantes de las tradiciones cantan y bailan el amplio cancionero popular almedinillense de esta fiesta.

Este año, las llamas han alcanzado una gran altura y la asistencia de vecinos y vecinas ha sido masiva, a pesar de que algunas aldeas han prendido sus candelas en este día en vez del primer día de febrero como era tradición en los núcleos rurales de nuestro municipio.


