Un pregón en homenaje a Adolfo González Ramírez, por su labor en la conservación de nuestras tradiciones y por mantener viva la ilusión de los jóvenes de la banda de cornetas y tambores «La Unión» de Almedinilla.
Manuel Carrillo Castillo
La Parroquia de San Juan Bautista de Almedinilla abría el pórtico de la Semana Santa 2022, el pasado sábado, con la presentación del Cartel y Pregón de Semana Santa, a cargo de José Enrique Santos Rey, en homenaje al fallecido Adolfo González Ramírez, director de la banda de cornetas y tambores «La Unión».

El acto comenzaba con la celebración de la Santa Misa en la que «La Unión» intervenía interpretando varias piezas de su amplio repertorio. Una vez finalizada la eucaristía, Rafal Gámiz López presentaba el Cartel de la Semana Santa en homenaje a Adolfo González que recoge a los tres titulares de las Hermandades elaborado por la empresa gráfica local «Imagen Núcleo».
A continuación el sacerdote almedinillense Adolfo Ariza Ariza presentaba al pregonero como un hombre de fe y profunda espiritualidad al que le une una profunda amistad desde la infancia.

José Enrique iniciaba el pregón recordando a todas aquellas personas que no van a poder contemplar los pasos de Semana Santa por las calles de Almedinilla, ya que «lo hacen desde el cielo», haciendo una mención a los costaleros que «no solo portan las imágenes, sino todos nuestros sueños, ruegos, esperanzas y oraciones».
Prosiguió diciendo que todos los pregones se habla de la historia de los pasos, pero éste no va a ser así, ya que lo vamos a recordar desde «el recogimiento, oración y desde los cultos sagrados».
También tuvo un recuerdo para la persona que la administró la Primera Comunión, Don Enrique Díaz Oria, que le enseñó a vivir los preparativos de la Semana Santa: saber lo que no se puede tocar, colocación de flores, encendido del Cirio Pascual y vivencia de esta tradición en muchas localidades de la provincia de Córdoba y Málaga, convirtiéndose en uno de nosotros.

Respecto a su tío José Rey dijo que «todo lo que es se lo debe a él» al que consideró su segundo padre, consejero y confesor. Su sabiduría y consejos le ayudaron para acercarse a Dios y a la Semana Santa.
Tras una breve semblanza de la Cruz de Guía y su significado se centró en el Cristo del Amor donde la capaz comparte morado capirote caído con el resto de las costaleras mostrándonos «el dolor. sufrimiento y muerte de Jesús que nos muestra una prueba de amor como nos recuerda el mandamiento nuevo».
El paso de la Virgen de los Dolores se centró en el significado de las cinco lágrimas de su rostro, de los siete dolores de su corazón y de su fino pañuelo para secar sus lágrimas. Resaltó que el Crucificado está en el centro de la Iglesia acompañado del Sagrario y de las imágenes de San Juan Bautista y del Nazareno «al igual que debe ser el centro de nuestras vidas».
Ensalzó su paso por el Paseíllo donde se une el ruido del agua del río y el Pingorote antes de su entrada al Calvario donde «Cristo nos necesita de cirineos al igual que Él se convierte en cirineo para ayudarnos en la cruz de cada día».

En este momento la banda «La Unión» detiene la locución del pregonero con la marcha procesional de «Un mandamiento nuevo».
En la segunda parte del pregón, recordó a su amigo Adolfo González al que se homenajea en este acto por su larga trayectoria al frente de la banda «La Unión» y defensor de nuestras tradiciones, con la reflexión de que «siempre que se disfruta de algo es porque hay otra persona que se sacrifica». Y Adolfo siempre estuvo pendiente de avisar los ensayos e intentar de que todos disfrutaran de la banda en los desfiles procesionales, recordando la sorpresa que le dieron el 14 de septiembre de 2004 con motivo del 25 Aniversario de la banda, haciendo la reflexión de que «hasta que no falta alguien no se reconoce lo que aportaba a la comunidad».

Los mayores de nuestra Residencia también fueron recordados al ofrecer sus plegarias a Jesús Nazareno y Virgen de los Dolores a su paso por la Plaza y Torre del Reloj a quienes donan un ramo de flores.
A Adolfo Ariza le agradeció sus palabras de la presentación al que considera un gran amigo que ha contribuido mucho a que «sea un buen cristiano, haciéndome salir de la apatía». En sus conversaciones siempre dice algo «que te hace pensar y mejorar. Un hombre sabio entre nosotros».

De la procesión del Resucitado, después de la Vigilia Pascual, aseveró que «no podemos entender este acontecimiento sin la resurrección» y finalizó el pregón diciendo que «tanto dolor no cabe en la Plaza de la Iglesia», resaltando el encuentro del Nazareno con su Madre que ha ido detrás de su Hijo a la que agradece su acompañamiento y todo lo que ha hecho por Él, siendo el culmen la bendición del Nazareno y significado de la misma, mientras se levanta un mar de hornazos para ser bendecidos y despidiéndose del pueblo entre vivas y plegarias y apostillando que «toda oración si la hacemos con amor y esperanza llega al Padre».

