Ambas parroquias de estos camposantos han celebrado misas en la explanada del Cementerio de Almedinilla y Cementerio de Sileras
Manuel Carrillo Castillo
Ayer 2 de noviembre se celebraba el Día de los Fieles Difuntos. Una conmemoración que, por segundo año consecutivo, tiene lugar en medio de la pandemia del Covid-19.
Desde las primeras horas de la mañana cientos de personas se acercaban a los camposantos para llevar flores y velas a las sepulturas de sus familiares fallecidos.

Esta festividad obedece a una larga tradición de la Iglesia en la que se ora por aquellos fieles que ya han acabado su vida terrenal, por lo que la práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua.
Las dos parroquias del municipio almedinillense han convocado a sus feligreses a las misas programadas para esta efeméride. En concreto, la parroquia de San Juan Bautista de Almedinilla celebraba una misa a las 11 en la iglesia parroquial y una segunda a la 17:00h en la esplanada del Cementerio de la localidad en sustitución de la que se celebraba en el interior del cementerio al mediodía. Este cambio no ha restado la presencia de feligreses y familiares que han podido estar sentados la mayoría, gracias a la amplitud del entorno y sillas facilitadas por el Ayuntamiento de Almedinilla.

A las 18:00h la Parroquia de San Antonio Abad de Sileras celebraba la eucaristía en el cementerio de la aldea a la que también asistieron feligreses, vecinos y familiares de los moradores del camposanto.
Los tres actos litúrgicos fueron oficiados por el párroco de ambas parroquias, David Ortiz García, que defendió en sus homilías el mantener esta antiquísima tradición frente a otras costumbres que nos alejan de reflexionar de la muerte, de la de nuestros ancestros y a la que todos estamos llamados.


