Redacción
Celebrando la vida, el pasado viernes 3 de septiembre, la Escuela de Baile Merce Puri, hizo un alarde de arte y alegría sobre el escenario en una noche muy esperada por amigos, familiares y resto de habitantes de Almedinilla, así como aficionados al arte y al buen hacer de las alumnas de Merce Puri.

Llevaban casi dos años sin poder ensayar y sin subirse a un escenario por el motivo que ya todos conocemos, pero, como reza el refrán, “el que tuvo retuvo”, y en esta ocasión, los Recuerdos y Retales nos devolvieron a aquellos momentos vividos en otras situaciones similares del pasado. La gracia, el arte y el desparpajo sobre las tablas de un Coliseo con el ruedo prácticamente lleno y parte del graderío también ocupado, fueron las que llenaron la suave brisa que acompañó al público asistente durante la actuación, que comenzó con el Waka Waka, muy apropiado por su letra y por lo animado de su baile.
Tangos, tientos y alegrías fueron los palos flamencos elegidos por el grupo de las más mayores, que fueron realmente muy bien acogidos por el público del Coliseo de Almedinilla, que sabe reconocer el verdadero arte cuando lo tiene delante.

No se quedaron atrás, ni mucho menos, el grupo de las pequeñas, que con gracia y saber hacer, dejaron a más de uno boquiabierto con sus rumbas. Se diría que llevaban toda la pandemia ensayando…
Pero la capacidad expresiva de las alumnas de la Escuela Merce Puri no se agotaba en las piezas mencionadas más arriba, sino que bailes como el Vete Vete, Bailando, o Regresa a mi corazón hicieron las delicias de todos los asistentes, que quedaron gratamente sorprendidos además por el grupo de las más pequeñas con su baile de Grease.
En definitiva, una puesta en escena con unos trajes y una escenografía que nos ayuda a pensar en una pronta vuelta a la normalidad. Actividades como la de la noche del viernes 3 a cargo de la Escuela de Baile Merce Puri han de contribuir a lograrlo. Enhorabuena a familias, profesora y alumnas de la Escuela por su implicación y su trabajo.

