Más de 400 personas disfrutaron de una impresionante luna llena, del canto de las ranas y de una historia de amor en el enclave de “La Veguilla”
Manuel Carrillo Castillo
La noche más corta del año se vivió anoche en Almedinilla con la vuelta de la representación de la bella leyenda de “La Encantá”, después del parón cultural a consecuencia de la pandemia de la Covid-19.

Este año el aforo ha estado limitado a 300 personas y ha sido la primera vez que ha tenido la representación dos pases, debido al elevado número de peticiones de entradas.
El pasacalles de los “Dácalos y la representación de los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego) han sido sustituidos por un alumbrado especial compuesto de velas que ha reemplazado el alumbrado público de las calles Iglesia, Río, Cuatro Caños, Ramón y Cajal, Llana y Médico Almagro y la decoración de fachadas para celebrar la festividad de la Noche de San Juan.

Todos los asistente pasaron por el control anticovid con la toma de temperatura, gel hidrológico y aporte de datos personales por el único punto de acceso por la Calle Molinos y evacuaron el lugar por la carretera de Brácana para no cruzarse con los asistentes del segundo pase.
El acto de la representación, como viene siendo habitual, ha estado envuelto en una serie de elementos que lo hacen mágico y de gran belleza, como el agua del río, la música, las luces, la luminosidad del firmamento con luna llena, el croar de las ranas y el silencio de los espectadores roto por los gritos de dolor de los protagonistas de la leyenda antes de encontrar la muerte que puso fin a su historia de amor.


