Con una Misa matinal para el colectivo de la Hermandad del Nazareno y otra vespertina para los demás fieles y devotos
Manuel Carrillo Castillo
Ayer día 14 se celebraba la Festividad de la Exaltación de la Cruz de forma atípica, debido a la pandemia del covid-19, ya que el acto central del día, desde tiempo inmemorial, giraba en torno a la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Ante la suspensión de la Ferial Real, la procesión del Nazareno y Verbena de la Virgen de los Dolores anunciadas en un comunicado conjunto entre la Alcaldía y Hermanos Mayores de las mencionadas hermandades, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno reducía los actos al interior de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista con las celebraciones de dos misas.

La primera Eucaristía celebrada a las 12:00 horas a la que solo asistieron los hermanos y Junta de Gobierno bajo las oportunas medidas de aforo y control de acceso al templo mediante la toma de temperatura. La segunda tenía lugar a las 20:00 horas para el resto de fieles y devotos y Junta de Gobierno.
El mensaje del Párroco y Consiliario de la Hermandad, David Ortiz García, que presidía ambos actos litúrgicos, giró en torno al «cristiano sociológico» y el «cristiano de fe», por lo que la idolatría está muy cerca del primero, mientras que el segundo ha tenido una experiencia de fe y no necesita de imágenes y jolgorios religiosos. La situación actual de distanciamiento social y aislamiento está alejando de las iglesias al «cristiano sociológico».
También resaltó que «la duda forma parte de la fe y que existen falsas creencias sobre la parroquia, cuando en realidad está formada por pecadores y pecadoras que quieren creer en el Señor, cuya morada no es la Casa del pueblo, sino la Casa del Señor en la que encontramos la fuerza para salir de la pandemia más fortalecidos en la fe».
Al término de estos actos litúrgicos, Nuestro Padre Jesús Nazareno impartía su BENDICIÓN y el Hermano Mayor, Antonio Roldán Malagón, agradecía la presencia de todos los asistentes y pedía a nuestro Padre que «nos ayude a superar esta pandemia», haciendo entrega de un clavel rojo y una estampa a todos los asistentes en medio de una actitud ordenada, prudente y respetuosa.


