José Manuel Córdoba Lozano
Hoy no diré Feliz Día Mundial del Teatro, porque creo que no es momento para ello.
La magia y la ilusión han cerrado sus puertas, las butacas están completamente vacías.
Telones cerrados, decorados que se quedaron a medio montar, esperan ser terminados e iluminados con focos que hoy no se encenderán.
Sin embargo el alba despunta, y unos ojos que miran a través del cristal, imaginan que son superhéroes, que vuelan por horizontes infinitos, que en el día de hoy se enfrentarán a todo tipo monstruos y que a pesar del cansancio y de estar al borde de ser derrotados, su victoria está cercana. Que podrán vestir sus mejores galas y que por el pasillo de casa desfilaran hasta alcanzar el trono, alabados por los aplausos y las sonrisas de unos padres que como yo, esperan que la situación mejore.
Y entonces escucho unas voces que me hacen llegar hasta el balcón, observo como unos vecinos se las han ingeniado para hacer que la risa y la alegría se apodere de todos aquellos que desde sus palcos privados viven el espectáculo.
Me doy cuenta, que la magia que hay en un escenario ha salido a la calle, que la ilusión saca sonrisas incluso en los peores momentos, que el teatro nos acompaña desde el mismo día que nacemos. Por ello y por mucho más, QUE VIVA EL TEATRO.
