Manuel Carrillo
La Candelaria es una fiesta popular celebrada por los católicos, en honor de la Virgen de la Candelaria, advocación mariana aparecida en Tenerife tras la aparición de en 1393 de la Virgen a dos aborígenes guanches que pastoreaban su rebaño. Hay investigadores que sitúan su origen en Oriente y su celebración se extendió a Occidente en el siglo VI con un carácter penitencial. También hay quien sitúa su origen en la antigua Roma y con las fiestas lupercales.
Esta fiesta de la Luz o de las Candelas enraizó en los distintos núcleos rurales del entorno de Almedinilla antes de segregarse de Priego y constituirse en municipio autónomo en 1844, con un matiz de convivencia entre los distintos colonos instalados por estos lares del sur de la provincia de Córdoba entorno a una lumbre o candela.
Una vez que la pequeña ermita de Almedinilla se amplió en el año 1773 y contó con el capellán Thomás Moiano se fomentó el carácter religioso en torno a una pequeña imagen de la Virgen de la Candelaria traída probablemente del convento de las Clarisas de Priego de Córdoba, aunque la juventud siguió con la tradición de las candelas en las que se saltaba y bailaba y los jóvenes tomaban algún trago de vino que le animara a sacar a bailar a la moza por la que sentía alguna atracción.

Actualmente siguen celebrándose con ese dobles cariz religioso y profano, estando el primero conformado por celebración de la eucaristía, la bendición de las roscas de pan adornadas con ramas de romero y procesión de la Virgen de la Candelaria que este año no se ha procesionado debido a su restauración. La celebración pagana gira en torno a las tradicionales candelas que durante los días 1 y 2 de febrero iluminan rincones de las aldeas del municipio y varias zonas de la Villa de Almedinilla, siendo la del día 2 la más grande y la que más gente aglutina, ya que se cantan las tradicionales canciones de candelaria y bailes de corros y lanzamiento de vasijas de cerámica para mostrar las habilidades de cogerlas antes de que lleguen al suelo. Y, todo ello, envuelto con la degustación del tapeo de jamón, queso y chorizo acompañados de cerveza, refrescos y vino que el Ayuntamiento ofrece a los asistentes, convirtiéndose en un encuentro vecinal del municipio y de localidades vecinas.

