Un medio tan pequeño como La Fuentezuela busca encontrar espacio para grandes entrevistas, y, sin pensarlo mucho, decidimos ponernos en contacto con Juan Alberto Martínez, músico granadino que ha sido la voz durante 30 años de la mítica banda granadina Niños Mutantes, y que no entiende la vida sin la música, pues le ha acompañado siempre.
Nadie nos dijo que fuera imposible que accediera a esta entrevista, así que creímos en ella y este es el resultado y sus palabras, por las cuales nos sentimos afortunados e infinitamente agradecidos.
- Juan Alberto, después de tantos años dedicados a la música, ¿qué es lo que hoy te sigue moviendo a crear y tocar?
Seguramente, es lo mismo de siempre. No se por qué empecé realmente. Supongo que hay algo dentro de mí que me lleva hacia la música, lo que cuando tenía 12 años y me compré una guitarra me llevó a darle al botón de “RECORD” para grabar ideas musicales y canciones. Crear canciones me hace viajar a un lugar que me gusta, en el que me olvido de todo y me da paz y felicidad ver cómo encajan las palabras y las notas. Y no me canso de volver ahí. - Cuando compones o ensayas, ¿hay algún instante en el que sientas que conectas completamente con la música, como si todo encajara?
A veces uno se sienta a ver si sale una canción, toqueteando en la guitarra o el piano, cantando por encima, probando. Pero no sale. Es como si intentas sintonizar una emisora de radio y no aparece ninguna estación. Pero de repente llega una señal clara, y notas que algo te gusta y te atrapa, y sigues con ello. Hay una especie de trance, que es a lo que estoy enganchado - ¿Qué significa para ti ser parte activa del panorama musical de Granada y de España en este momento?
Ahora no soy parte tan activa, al menos por el momento. Digamos que he formado parte y asisto como espectador y también un poco agazapado hasta volver a difundir nueva música. Esta posición es interesante, miro a mi alrededor y veo cosas que me gustan mucho, gente joven con pasión y energía, me gustan los nuevos grupos y la escena local de mi ciudad, que es lo que mejor conozco. Y luego veo otras cosas que no me gustan, el negocio de los festivales, la música como producto y no como arte, la poca profundidad en la escucha a que nos han llevado las plataformas… - ¿Cómo describirías tu relación con la música en la actualidad, y cómo te hace sentir en el día a día?
En el día a día ha cambiado mucho. Antes escuchaba canciones sin parar, ahora mi escucha es más selectiva y busco música alejada de lo que he conocido. Escucho más clásica que pop, y estoy menos pendientes de las novedades. He estudiado algo de piano y me he preocupado más por el propio lenguaje musical, estoy aprendiendo e intentando tener una perspectiva más amplia, no ya por prepararme para cuando saque canciones nuevas, sino por puro interés. - Niños Mutantes ofreció su último concierto en noviembre de 2024; en concreto, el 23 de noviembre, fecha que para vuestros fans es imborrable, y yo personalmente me siento afortunada por haberlo vivido, pero ¿qué emociones te genera recordar aquel cierre y todo lo que representó?
Ha pasado ya casi un año y medio. Por una parte fue un momento muy bonito, porque recibimos un cariño abrumador y fuimos conscientes del alcance de nuestra carrera. Pero a la vez ha sido
duro, han sido tres décadas juntos compartiendo no sólo música, sino ilusiones, viajes, risas, también disgustos… Ha sido el cambio más grande en mi vida, y me ha costado tiempo adaptarme. - ¿Qué aprendizajes o experiencias de tu etapa con Niños Mutantes te acompañan en tu trabajo en solitario?
Todo lo vivido con NM está en mi equipaje, y seguro que de forma inconsciente sale de algún modo. Pero creo que estoy creándome un espacio musical diferente. - Ahora que desarrollas proyectos propios, ¿cómo se refleja tu esencia dentro de tu música en solitario?
En eso creo que es igual que antes. Como compositor de NM siempre fui trasladando a las canciones cada etapa de mi vida, de forma más o menos explícita. Eso sigue ahí, mi óptica, mis obsesiones, siempre están en las canciones. - ¿Qué significado tiene para ti la música que creaste con Niños Mutantes dentro de tu carrera actual?
Mi carrera actual, si la podemos llamar así, sólo está empezando. Estoy preparando canciones para iniciar un proyecto en solitario, e intento que tenga poco que ver con NM. No voy a hacer una banda, y creo que en ese sentido va a ser algo diferente, con otra instrumentación y otro planteamiento, aunque supongo que al ser la misma voz y el mismo creador de canciones habrá conexiones siempre. Mi relación con las canciones de NM ahora mismo es curiosa, después de unos meses en que no me sentía bien cuando tocaba alguna de nuestras canciones, ahora encuentro otra vez placer en revisitarlas pero tocándolas de otra forma más sencilla y reducidas
a su esencia mínima. - Al enfrentarte a una nueva canción, ¿cómo sabes cuándo has encontrado la emoción justa que quieres transmitir?
Hay un momento en que paras, y ya los cambios son mínimos, pero en realidad se podría seguir modificando y perfeccionando hasta el infinito. A mí no suele pasarme esto último, es raro que una canción necesite meses, o años, para completarse… Pero “Errante”, que fue la canción con más éxito de NM, fue precisamente así, estuvo inacabada y casi desechada durante mucho tiempo. En realidad no hay nada que te indique que la canción ya está, simplemente lo sientes. - Cuando estás tocando en directo, ¿qué sensaciones te hacen recordar por qué empezaste a dedicarte a la música?
A mí el directo me generaba al principio poco placer, porque era como examinarte, y lo vivía con mucha tensión. Era un poco masoquista porque esa sensación a la vez la buscaba con mucho deseo. Fue con el tiempo que empecé a relajarme y disfrutar mucho con la sensación de seguridad que daba tocar en una banda como NM. Ahora subo al escenario sin miedo y disfruto cada instante actuando. - ¿Cómo mantienes la autenticidad en tu música mientras exploras nuevas ideas o sonidos?
Creo que eso no se puede buscar. Se tiene o no se tiene. Es cierto que a veces al investigar puedes sentir que estás impostando o haciendo algo que no es lo tuyo, pero creo que es un sentimiento cobarde y castrante que limita tus posibilidades. - ¿Qué te inspira hoy a escribir nuevas canciones y a seguir creando?
Nada me da tanto placer como crear una nueva canción de la nada, enamorarme y sumergirme en ella. No es tanto la necesidad de expresarte, que básicamente es verbalizar obsesiones. Es más bien la adicción a ese placer. - ¿Qué momentos recientes en tu trayectoria recuerdas con especial orgullo o emoción?
Toda la despedida de NM ha sido muy emocionante, pero en especial recordaré siempre los últimos conciertos de Granada, el de La Riviera de Madrid y nuestro último Sonorama, eso no lo voy a olvidar nunca. Y a la vez también me siento orgulloso de los pequeños pasos que estoy dando desde entonces. He hecho música para teatro y un podcast ,y ha sido una experiencia preciosa (“Federico: no hay olvido ni sueño, carne viva” de Proyecto 43-2) y enfrentarme a mis primeras
actuaciones en solitario está siendo bonito. Mi primer concierto post mutante lo hice en el pueblo de mi familia, Orce, en su castillo, me lo pidieron y fue un momento especial, decir ¿por qué no? Y a partir de ahí todo está colocándose en su sitio, o eso noto yo. - ¿Cómo valoras tu papel dentro de la escena musical actual de Granada y de España?
Creo que han salido unas cuantas canciones buenas con las que sé que han significado mucho para la gente que conectó con ellas. No hemos sido el grupo más importante, pero hemos llegado a tocarle el corazón y a acompañar en momentos importantes a muchas personas.
Esperamos con muchas ganas los próximos pasos que ofrezca dentro de la música, estaremos atentos a sus novedades y, quien sabe, si podremos disfrutar de su música en Almedinilla próximamente.
Gracias por todo.

