Quisiéramos pensar que es un mal sueño, una pesadilla, pero, por desgracia, es una dura realidad. Te has ido y tu marcha ha dejado un profundo vacío y dolor en tu familia, amigos, compañeros y en los vecinos de nuestro pueblo y aldeas. Hemos sido muchos los que hemos querido estar contigo en tu despedida, y has podido comprobar que hemos dejado constancia del afecto, de la consideración y del respeto que todos hemos sentido hacia ti. Unos sentimientos bien merecidos y que te has ganado con tu manera de actuar en el día a día y con tu manera de ser. Querido Tomás, has sido un hombre honesto, amable y comprometido con tu pueblo y con tu gente. Has tenido siempre una actitud positiva ante la vida y has sido un gran servidor público.
Han sido más de 30 años los que has estado trabajando para nuestro pueblo como empleado municipal y demostrando siempre tu prestancia, tu buen hacer y lo que significa ser un ejemplar servidor público, procurando siempre que tu labor redundara en beneficio de todos los vecinos.
Eras trabajador municipal cuando alguno de nosotros llegamos al ayuntamiento, en el año 1995, y aunque nos conocíamos por ser coetáneos, nuestra relación creció en dos vertientes irremediables: una profesional, pero otra personal y también política que forjó una sincera amistad.
Tras tu dolorosa pérdida, se nos llena la mente con todas nuestras vivencias, muchas alegres y otras lamentablemente no tanto.
Entre ellas, en este momento doloroso nos viene a la memoria una que nos marcó a algunos de nosotros tanto, que no la olvidaremos jamás: era una mañana del mes de octubre de 2003, la tarde anterior habíamos dado sepultura a nuestro querido compañero, alcalde y amigo Antonio Pulido. Aquella mañana algunos llegábamos al ayuntamiento rotos de dolor y, con la responsabilidad de que teníamos que afrontar sin ningún remedio la prueba que nos ponía por delante la vida.
Eran las 8 de la mañana en punto, y allí estabas tú, querido Tomás, junto con otros empleados municipales que siempre llevaremos en la memoria, ofreciendo el apoyo del que siempre estaremos agradecidos; y la total disponibilidad y lealtad para sacar adelante el proyecto que Antonio Pulido había iniciado. Todos teníamos claro que tendría que ser un trabajo común por el bien de nuestro pueblo y de nuestras aldeas porque había que continuar el legado que Antonio nos había dejado. ¡Qué importante fue ese apoyo recibido por todas esas personas, y entre las más significativas estabas tú!
Pero es que, desde ese compromiso y esa disposición leal, trabajaste en tu primera etapa con Antonio Pulido, y posteriormente también con Antonio Cano y con Jaime, hasta el último día.
Hemos podido compartir en lo personal muchas cosas contigo y también con tu inseparable compañera, Josefina. Alguno de nosotros no olvidamos los días de recreo que hemos tenido con los niños, o de verbenas echando más de un baile que tanto has disfrutado y de cervezas y tertulias de esas que hacen tan buenos amigos.
Muchos momentos juntos que nos han dejado una huella que hoy duele tanto y que se hace imborrable porque no nos olvidaremos nunca de esos ratos colocando carteles y pancartas en nuestro compromiso político. Tienes tu labor y tu mano, tu acción, en la mayoría de las cosas del pueblo y todas nos estarán recordando permanentemente a ti.
Querido Tomás, te has ido y contigo se ha ido un hombre íntegro, leal, comprometido, amigo de sus amigos, amante de la vida. Una persona generosa, con un gran sentido del humor y con templanza.
Por mucho que intentamos buscar una explicación, no la podemos encontrar. Y es que no te tocaba irte. Tenías demasiados proyectos todavía pendientes. Muchas ilusiones y una familia con la que tenías cientos de cosas todavía que completar.
Y sabemos que, siendo tan buen padre, tan buen marido, tan buen abuelo y tan buen hijo, aunque todos te echaremos mucho de menos, será tu familia la que va a necesitar todas las fuerzas para superar y sobrellevar tu dolorosa pérdida.
Querido amigo, querido compañero, somos muchos los que siempre te vamos a llevar en la memoria. Los que siempre te vamos a llevar en nuestros corazones. Hoy necesitamos sentirnos cerca de ti y estar juntos todos en un gran abrazo. Querido amigo Tomás, es por lo que siempre permanecerás con nosotros.
Que la tierra te sea leve, amigo, compañero.
Texto compartido y firmado por:
Antonio Cano, Jaime Castillo y todos los compañeros y compañeras del Partido Socialista de Almedinilla.

