El pasado sábado 28 de junio, Almedinilla celebró el Día Internacional del Orgullo LGTBI+ con una tarde rebosante de reivindicación, arte y alegría comunitaria en el Parque de Corea. Bajo una brisa veraniega y entre los acordes de una cuidada banda sonora que mezcló himnos pop con clásicos del activismo, vecinos y vecinas se congregaron para abrazar la diversidad en todas sus formas.
La ceremonia arrancó con la entrega de los maceterxs diversxs: originales macetas adornadas con los colores del arcoíris y otros símbolos de identidades disidentes. Cada ejemplar, pintado a mano por colectivos locales, fue concebido como un pequeño recordatorio vivo de que, al igual que las plantas, la diversidad florece cuando se cuida y se exhibe con orgullo. Las familias se acercaban para elegir su maceterx preferido, mientras los más peques buscaban la planta “que mejor hiciera juego con su bandera”.
A continuación llegó el momento más esperado: la entrega de premios del I Concurso “Una ventana a la diversidad”. Durante las semanas previas, balcones y escaparates del municipio se habían transformado en auténticas galerías de arte urbano, luciendo mensajes de inclusión, fotografías y collages que celebraban la pluralidad de afectos, cuerpos y expresiones. Un jurado mixto—formado por artistas, representantes de asociaciones LGTBI+ y miembros del Ayuntamiento— otorgó el primer galardón a una intervención que combinaba poesía visual con una enorme bandera progress. El aplauso fue unánime, multiplicado por las cámaras de los móviles que inmortalizaban ese instante de orgullo compartido.
Entre intervenciones de activistas y breves lecturas de textos históricos sobre el 28J, se creó un ambiente íntimo y pedagógico sin perder la vibra festiva. Hubo espacio para recordar a quienes abrieron camino antes de que las banderas ondearan con libertad y, también, para subrayar los retos que aún persisten en materia de igualdad y derechos.
Cuando el sol comenzó a ponerse tras las copas de los pinos, el Parque de Corea lucía un mosaico de sonrisas, maceterxs multicolores y ventanas simbólicas abiertas de par en par. Con esta primera edición del concurso, el municipio sentó las bases de una tradición que promete crecer, regada por la pasión y el compromiso de su gente.
Así, la jornada concluyó dejando la sensación de que cada semilla plantada—ya fuese en una maceta o en la conciencia colectiva—había encontrado el terreno fértil necesario para seguir germinando en orgullo y esperanza.


