En tiempos adversos, hay que adaptarse a las nuevas demandas del mercado e intentar hacerse un hueco en el sector sanitario
Manuel Carrillo Castillo
Esto es lo que le ha sucedido en esta importante empresa del textil con sede en Almedinilla que, al principio de la crisis del coronavirus, pasó de coser camisas, a mascarillas, uniéndose a la iniciativa solidaria del Ayuntamiento, junto a otros talleres y grupo de mujeres del municipio almedinillense, de abastecer de mascarillas a todo el personal sanitario, Residencia de Mayores, personal de Ayuda a Domicilio, servicios esenciales y vecindario en general.

Una vez que se ha levantado el periodo de hibernación de la industria, ¾ del personal de la empresa «Carlos Córdoba» ha vuelto al trabajo, con las medidas sanitarias recomendadas, para fabricar batas que varios comerciales han encargado, previo el envío del tejido, siendo éste el principal problema para que el engranaje del taller tenga continuidad.
Al día de hoy son 15.000 batas las que ya están a disposición de varios hospitales madrileños y de otras provincias.
Según nos ha confirmado un directivo de la firma, «buscan reinventarse, a pesar de las dificultades existentes en todo el territorio nacional para encontrar la materia prima necesaria y que cumpla con los requisitos establecidos», por lo que están explorando nuevos mercados a nivel provincial y autonómico para que la incorporación al completo de la plantilla sea una realidad.

