Los altares, las alfombras, los pétalos, las flores y macetas contribuyeron al esplendor de uno de los días que brilla más que el sol junto al Jueves Santo y Día de la Ascensión.
Manuel Carrillo Castillo
Las calles de Almedinilla se engalanaron este domingo con los tradicionales altares, alfombra y calles del desfile procesional llenas de cola de caballo y macetas y colgaduras en balcones y ventanas con motivo de la celebración del Corpus Christi.

Los protagonistas de esta fiesta de la iglesia católica han sido la custodia bajo palio portada por los padres de los niños y niñas de Primera Comunión que encabezaban el desfile procesional tras la cruz de guía.
También tuvieron una representación importante la Adoración Nocturna, los máximos representantes de las hermandades de Jesús Nazareno, Virgen de los Dolores y Cristo del Amor, portando sus varas de mando, y los feligreses y familiares de los niños de Primera Comunión.

En los cinco altares instalados en la intersección de las calles Iglesia y Río, Residencia de Mayores «Antonio Pulido», calle Cuatro Caños y fuente de los Dos Caños hubo una estación para la adoración y bendición del Santísimo Sacramento.
Cada año, y normalmente entre los meses de mayo y junio, se celebra esta fiesta que que brilla más que el sol, junto al Jueves Santo y Día de la Ascensión, cuyo objetivo es celebrar la Eucaristía y procesionar la consagración del pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo.

