Este año los actos religiosos de la misa y procesión de la imagen de la Virgen se ha celebrado el último viernes de mayo, mientras que el programa de actividades han tenido lugar en la tarde del sábado.
Manuel Carrillo Castillo
La aldea de Venta Valero de Almedinilla tiene una situación privilegiada al ser el punto donde convergen las provincias de Córdoba, Jaén y Granada, cuya ermita data de las primeras décadas del siglo XX , gracias a las aportación económica de la familia Mesa-Gisbert bajo la advocación de la Inmaculada Concepción.

Desde hace muchos años se celebraba el último sábado del mes de mayo, pero este año han sido las tardes del 26 y 27 las fechas elegidas para celebrar esta ancestral fiesta como muestra el cartel anunciador.
Las amenazas de lluvias no fue obstáculo para el desarrollo de la misma y la tarde del viernes estuvo dedicada a la celebración de una misa solemne oficiada por el párroco David Ortiz García y cantada por el coro rociero «Al Son de Nuestra Tierra», de la aldea alcalaína de La Hortichuela. Una vez concluida la eucaristía salió en procesión la imagen de la Virgen por los parajes del entorno.

Al mediodía y tarde-noche del día 27, el vecindario de la pedanía y de las localidades vecinas volvía a reunirse en la explanada y terraza cubierta del Mesón «El Galope» de la aldea para la degustación del plato de carne en salsa y los dulces caseros aportados por el vecindario y para participar en los juegos programados, bingo y carreras de cintas y en el baile de la verbena popular amenizada por el grupo musical «Enigma». Baile que duró hasta altas horas de la madrugada en las que las «papuecas» con chocolate pusieron el punto final a las fiestas de este año.
La organización de esta edición ha corrido, un año más, a cargo del Mesón “El Galope” que ha contado con el Ayuntamiento de Almedinilla.
