Los actos litúrgicos del Triduo Pascual se restringen a 40 personas en la Parroquia de San Antonio Abad (Sileras) y a 70 personas en la Parroquia de San Juan Bautista (Almedinilla).
Manuel Carrillo
Las parroquias San Juan Bautista de Almedinilla y San Antonio Abad toman drásticas medidas, ante la pandemia del Covid-19, en tono a los próximos acontecimientos de la Semana Santa, reduciendo el aforo de actos los actos litúrgicos del Triduo Pascual de las parroquias de Almedinilla y Sileras a 40 y 70 y suspendiendo el Pregón de Semana Santa y las Estaciones de Penitencia, Esta medidas están contempladas en la carta que el párroco, David Ortiz García, ha hecho pública hoy a través de las redes sociales.

El texto de la misma es el siguiente: «Queridos feligreses y vecinos de Almedinilla, Sileras y las Aldeas: vuestro Párroco después de haber oído el parecer de las fuerzas vivas de las Parroquias, y a tenor de las disposiciones Civiles, Regionales, locales y Eclesiásticas, informa que este año, debido a la pandemia del coronavirus no se llevará a cabo ni el Pregón de Semana Santa ni las Estaciones de Penitencia, así como cualquier manifestación pública masiva.

Asi mismo, las celebraciones del Triduo Pascual, en principio, se celebrarán sólo en las dos parroquias de Sileras y Almedinilla, por lo que los fieles de las Aldeas deberán desplazarse, si lo desean, a cualquiera de ellas. Se cerrarán las puertas de los templos cuando se haya sobrepasado la cifra de 40 personas en Sileras y 70 en Almedinilla, a tenor del espacio de los templos, a menos que la autoridad competente determinara otra cosa. En ese caso se comunicará con antelación. Y, en ese caso, invito a seguir los Santos Oficios desde televisión o radio.
Ruego que nos preparemos a vivir una Semana Santa inusual, pero no por ello menos cargada de intensidad y sentido. Es una oportunidad para experimentar qué es lo principal y qué es lo secundario.

Recemos para que el Señor nos ayude a través de la ciencia y de la Fe a superar este brote de Mal, que ya nos enteraremos por qué ha aparecido tan de improviso y con un contagio tan rápido. Pidamos al Señor que nos libre de las nuevas formas de hacer daño biológicamente, y pidamos que no se expanda a lugares con una infinita menor capacidad para asistir a los enfermos.
Recibid mi bendición: David Ortiz García, Pbtro.»

