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ALMEDINILLENSES POR EL MUNDO

ALMEDINILLENSES POR EL MUNDO |
Los Gypsy Queens, una banda de músicos callejeros favorita de la gente más poderosa del planeta y habitual en las fiestas de Elton John

Aitor Marín/El PAÍS (19-08-2019)
lunes, 19 de agosto de 2019 (17:16:47)

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En este reportaje resalta la figura de nuestro paisajo Juan Francisco Rey Toro, al igual que hizo La Fuentezuela el día 13 de enero de 2019.

Los cinco miembros de los Gypsy Queens fotografiados en Niza, la ciudad donde encontraron el éxito. Foto: Instagram
En aquella época Didier Casnati (Varese, 1980) aún fumaba –“una estupidez cuando te dedicas a cantar”, apunta hoy– y, después de tocar para el presidente Sarkozy y sus invitados, Vladimir Putin y Dmitri Medvédev, salió a darle unas caladas a un pitillo. “Salió Medvédev, me dio las gracias y me ofreció su mano. Enseguida, salió Putin, me dio la mano y me agradeció la actuación. Luego, apareció Sarkozy. Me felicitó y me estrechó la mano. El mundo al revés”. Didi, como le llama todo el mundo, ríe a carcajadas mientras relata este pasamanos improvisado y cada uno de sus bolos para jefes de Estado, personalidades y estrellas internacionales al frente de su grupo, los Gypsy Queens, una banda de músicos callejeros que ha acabado siendo la favorita de la gente más poderosa del planeta y habitual en las fiestas de Elton John y otras estrellas de la música.

La fabulosa historia de los Gypsy Queens empieza en el año 2000, con el aterrizaje de Casnati en Niza para estudiar Derecho. “Me puse a tocar en las calles para pagar el alquiler de mi apartamento. Un día descubrí a Philip Jones, un músico muy bohemio y muy guapo que era mucho mejor que yo. Le dije que me gustaría tocar con él y al día siguiente ensayamos tres canciones. Hasta entonces yo hacía unos ocho euros al día y sobrevivía con eso, pero ese día hicimos 100”. Enseguida corrió la voz entre el resto de músicos ambulantes y unos cuantos se unieron al dúo. En poco tiempo, eran siete.

“Sinceramente, en aquel grupo no había mucha seriedad. Phil era un bohemio sin horarios que tocaba sobre todo para fumar porros y conseguir chicas. Yo tenía la obligación de sacar dinero para pagarme el móvil, que entonces era caro, la comida y la casa, así que me hice cargo de la parte económica”. Como mánager oficioso de la banda, se encargó de crear la página web del grupo y de imprimir tarjetas de visita. “El simple hecho de que la gente pudiera llamarnos para contratarnos era pasar a otro nivel”, recuerda Casnati, que, no olvidemos, seguía siendo un universitario preparado que hablaba cuatro idiomas y que impuso el traje como uniforme de trabajo. También limitó el número de miembros a la sensata cifra de cinco.

Bautizados Gypsy Queens por el propietario de un local gay de Niza –“Giuseppe decía que le recordábamos a los Gypsy Kings y que si queríamos tocar allí teníamos que llamarnos así”–, su suerte cambió cuando la dueña del lujoso restaurante La Pétite Maison, en Niza, les llamó para que acudieran a actuar a su establecimiento. “Ya habíamos tocado allí antes, una vez incluso para Joe Cocker, aunque yo no lo reconocí, pero ese día fue especial. Estaban Elton John y Rod Stewart con un par de amigos”. Al final de la actuación, Elton le pidió que tocara una canción de Rod Stewart para que este cantara con ellos, pero Didi decidió vacilarles –forma parte de su espectáculo– y consiguió que cada uno de los dos artistas acabase cantando un tema del otro. Todo un éxito. Cuando unos días después recibió una llamada del mismísimo Rocketman, Didi Casnati pensó que le estaban tomando el pelo. “Obviamente todos en Niza se habían enterado de nuestra actuación en La Pétite Maison y cuando cogí el teléfono pensaba que era algún colega con ganas de broma”. Pero era el auténtico. Y les contrató para un bolo en su casa. Entre los invitados, Bono y The Edge, de U2, y Michael Stipe, el líder de R.E.M.

Tras la actuación, Elton John solo les puso una pega. “Me dijo que teníamos un problema: el precio. ‘Cobras demasiado poco’, me dijo, ‘tienes que cobrar mucho más’. Yo le di las gracias, y le respondí que nosotros no éramos unas estrellas mundiales como él, que solo éramos una banda ambulante. ‘Voy a decirles a todos lo que tienen que pagarte, y punto. Si a alguien no le gusta, que me llame”. Y es así cómo, de la noche a la mañana, se multiplica el caché de uno. Y los clientes. Desde entonces han tocado para todo tipo de artistas (Quincy Jones, Chris Martin, de Coldplay, Bill Murray, Jude Law…) y personalidades (los príncipes Enrique y Guillermo de Inglaterra, Alberto de Mónaco, Silvio Berlusconi, Giorgio Armani, David Beckham, Emmanuel Macron…).

Con Nicolas Sarkozy Didi tiene otra anécdota. “Un día estaba paseando en vaqueros y camiseta por Niza y me asaltó Nicole a la altura de La Pétite Maison. Me dijo que fuera corriendo a por la guitarra. ‘Tengo al presidente’, añadió. Yo no tenía ni idea de a qué presidente se refería, pero llamé a los chicos y fui a casa a vestirme. Cuando entramos estaba allí Sarkozy, aún ministro de Interior, almorzando con Romano Prodi, entonces primer ministro de mi país. Después de la actuación, un miembro de su equipo me pidió una tarjeta. Yo pensaba que ahí había quedado la cosa”. Pero no. En mayo Sarkozy fue elegido presidente de su país y nada más empezar 2008, Didier Casnati recibió una llamada. “Se presentó como el intendente del Elíseo, y yo no sabía ni lo que era eso. Me explicó que quería contratarnos para una fiesta en París el 9 de enero, le respondí que sin problema. Entonces, me dijo: ‘Le paso con el presidente, que quiere saludarle”. El diálogo entre los dos fue el siguiente:

—Buenos días, soy Nicolas.

—Buenos días, Nicolas.

—Me gustaría contrataros porque tengo a unos amigos españoles, pero tenéis que hacer lo mismo que en La Pétite Maison.

—Nicolas, no te preocupes. La liaremos parda.

—De acuerdo, le paso al intendente.

Lógicamente, Didi no tenía muy claro con quien había hablado. Por eso se tomó esas confianzas. “Cuando vuelve a ponerse el intendente le pregunto: ‘¿Oiga, es el presidente de qué compañía?’. Me respondió muy serio que era el presidente de la República”, ríe el artista italiano. “Y, por cierto, el invitado español era vuestro presidente Zapatero. Se lo pasó muy bien”.

Los Gypsy Queens han cambiado de miembros. De los originales, solo Didier se mantiene. “Phil y yo seguimos siendo muy amigos, pero dejó la banda porque, sobre todo a partir de 2007, nos profesionalizamos mucho y perdimos un poco ese lado bohemio que a él le gustaba tanto”, lamenta. Hoy, incluso hay un integrante español a la percusión. El cordobés Juan Fran Rey Toro, de 24 años. “Me llegó un anuncio de un cásting en Madrid en el que buscaban un batería. Se me hizo un poco raro que buscaran músicos a través de un casting, pero fui y me entrevistó Didi”, recuerda el joven músico. Lo que ha vivido desde entonces, dice, es incomparable. “En un año, llevo casi 200 actuaciones en 30 países distintos y con más de 200 aviones cogidos. Pero merece la pena. Hacemos un show único en contacto constante con el público. Tocamos literalmente encima de ellos. Nos lo pasamos verdaderamente bien, es todo muy natural y el publico nos devuelve muy buena energía”.

En estos años, la banda incluso ha llegado a grabar un disco con Universal, aunque pasó un poco inadvertido. “No tuvo el éxito que la compañía esperaba y uno puede pensar ‘qué mierda’, pero en realidad nos salvó. Porque volvió a subir nuestro caché. Cuando grabas con Universal, eres alguien. Aún había más gente que quería contratarnos”, asegura. Solo lamenta Didi no haber podido tocar para Michael Jackson, su gran ídolo desde niño. Y eso que estuvo cerca. “En mayo de 2009, tocamos en un barco para sus hermanos Janet y Jermaine. Les gustó tanto que me contrataron para el cumpleaños de Michael, que era en agosto. Lamentablemente murió el 25 de junio. ¿Te imaginas? Menos mal que la vida siempre me da lo justo, si no me hubiera vuelto idiota”. Y vuelve a reírse.








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