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Un gobierno de mujeres

Miguel Ángel Santos Guerra
domingo, 08 de julio de 2018 (18:44:50)

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Me gustó mucho escuchar hace unos días cómo prometían desempeñar sus responsabilidades las nuevas ministras y los nuevos ministros de España. Sin Biblia ni crucifijo sino ante la Constitución, como corresponde a los responsables políticos de un país aconfesional y haciendo explícita referencia a la presencia de ministras y ministros en el nuevo gobierno de la nación, presidido por el socialista Pedro Sánchez

Tanto hombres como mujeres decían, al final de su promesa, que se comprometían “a guardar el secreto de las deliberaciones del consejo de ministras y ministros”, por ese orden. No sé si por cortesía, por compensación de tanta y tan larga invisibilidad o porque realmente eran 11 las ministras y solo 6 los ministros. El vicepresidente de la Real Academia ha dicho que no sería correcto hablar de ministras solamente cuando hay ministros y ministras pero el presidente de dicho organismo ha afirmado que es correcto decir ministras y ministros. “Yo me dirijo a las audiencias diciendo señoras y señores”, ha puntualizado.

Me ha parecido estupendo que ese hecho se haya producido en la más alta esfera de la política. Es decir, en la toma de posesión de las ministras y ministros del país. Aumenta mi optimismo el hecho de que la sugerencia haya partido de la Vicepresidenta del Gobierno y, a la vez, Ministra del recuperado Ministerio de Igualdad, tan necesario.

Por primera vez en nuestra democracia hay más mujeres que hombres en el gobierno. Es el gabinete que tiene más mujeres de toda Europa. No sé si del mundo. Aplaudo con entusiasmo esa decisión del presidente de gobierno. Porque muchas veces, cuando se aplica el sistema de cuotas (mitad mujeres, mitad hombres) se formulan críticas diciendo que si hay mujeres en el gobierno deben estar porque valen, no por el simple hecho de ser mujeres. Luego abundaré en esta idea.

Habitualmente hay más hombres. Muchos más hombres. Alguna vez, solo hombres. Cuando el jefe del ejecutivo griego Alexis Tsipras formó gobierno no hace mucho tiempo eligió solo a varones. Escribí entonces un artículo en este mismo espacio en el que criticaba los criterios de elección que habían llevado al jefe del gobierno a excluir a las mujeres. ¿Ninguna había valiosa? ¿Ninguna estaba preparada para el cargo? ¿Ninguna tenía experiencia previa para asumir esa responsabilidad política? ¿Ni una sola de las que le ayudó a ser elegido gozaba de la capacidad de gobernar?

Pedro Sánchez, por el contrario, ha nombrado 11 mujeres y 6 hombres. Y ha colocado mujeres no solo en Ministerios de segunda categoría sino en los de más peso político y económico dentro del gobierno, como los de Economía y Empresa, Hacienda, Industria, Defensa, Educación, Sanidad… Creo que es un acierto por lógica y por ética. No solo es una cuestión de racionalidad, digo. También lo es de justicia. Es de racionalidad porque hay mujeres valiosísimas que, además, tienen una forma de gobernar que no es del mismo estilo y naturaleza que el de los hombres, Y de justicia porque la discriminación en forma de exclusión ya lleva imperando muchos siglos. Es hora de cambiar.

Cundo los niños y las niñas se han escolarizado en igualdad de condiciones, se ha podido comprobar en todo el mundo y en todas las etapas que las niñas van mejor. Trabajan más y mejor y tienen mejores resultados. Pero luego se produce una falla sociológica y se las traga. Una falla que está rellena de cadáveres, dolor y lágrimas, pero que todavía es muy profunda. Del otro lado de la falla ya no están las mujeres en igualdad. No están en los negocios, en la academia, en la milicia, en la empresa… ¿Por qué? Porque la falla del sexismo sigue ahí tragando tantas presencias.

Por eso, cuando se habla de las cuotas, yo me muestro favorable a las mimas. Que haya al menos la mitad. No se corre ningún riesgo. Hay más donde escoger personas valiosas entre las mujeres. Los críticos sueles decir: si una mujer forma parte del gobierno, tendrá que ser porque vale y no porque es mujer, decía más arriba. Pero, en buena lógica, debería hacerse esta observación respecto a los hombres. Si hay un hombre en el gobierno, deberá ser porque vale y no porque es hombre. Como he dicho, cuando estaban en igualdad, eran mejores.

No me ha gustado nada el artículo del periódico ABC sobre el estilismo de las ministras del nuevo gobierno. Se titula “El guardarropa de las ministras de Pedro Sánchez”. No es que ese asunto no sea el más importante, ni siquiera es importante. No he visto nada semejante respecto a los señores ministros., ¿Por qué? De Teresa Ribera dice que viste de forma desaliñada, con la camisa mal puesta, las mangas de un largo extraño, colores “insípidos” sin alegría, peinados poco cuidados y falta de accesorios. Y hasta critica su “falta total de maquillaje”, concluyendo de forma descortés: “Le aconsejaríamos una paleta de maquillaje en tonos naturales, 25 euros en NYX”. Increíble diagnóstico. Increíble consejo. De Magdalena Valerio dice que tiene “ojos penetrantes y chasis de aquí te espero”. Increíble e inadmisible. Y así sucesivamente. Una por una. Las once.

El problema del sexismo no está solo en el nombramiento. Está en la valoración del trabajo. Cuando una ministra hace una gestión calamitosa es fácil que la explicación descanse en su condia superan por ese mismo hecho. Sin embargo, cuando un hombre fracasa no se suele decir que ha fracasado porque es hombre sino porque es torpe o porque es vago. O por el motivo que sea, menos el relacionado con el sexo.

Me alegra decir que ya es hora de que veamos lo que pasa con gobiernos de corte femenino. Estoy seguro de que las mujeres (no las que siguen los patrones de gobierno de los hombres como sucedió, por ejemplo, con Margaret Tacher) traerán un aire nuevo, más optimista, más dialogante, más hábil, más inteligente, con más capacidad de maniobra, más sagaz.

Hace años coordiné la edición de un libro titulado “El harén pedagógico”, expresión que debo a Stephen Ball. Dentro de ese libro escribí el capitulo titulado “Yo tengo que hacer la cena. La mujer y el gobierno de los centros escolares”. Cito en él a M. Marland que dice que el perfil de los rasgos femeninos es claramente diferente al de los hombres en el gobierno en relación a la concepción del mundo, al crecimiento emocional, a la crianza/nutrición, a la continuidad y a la creatividad.

A los reticentes solo les pido que no se alarmen. Es muy difícil que las mujeres lo hagan peor que lo han hecho muchos hombres en el gobierno. Estoy seguro de que lo harán mucho mejor. De ahí mi satisfacción y mi aplauso.

NOTA: A los pocos días de tomar posesión dimitiía el recién nombrado Ministro de Cultura y Deporte por un problema de carácter fiscal.. Ha sido sustituido por José Guirao Cabrera, reconocido experto en gestión cultural.








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